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Paciencia y mansedumbre
Camino 656.- Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la indignación. -Y esto, aunque estés justísimamente airado.
Porque, a pesar de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras.
SURCO 485.- ¡Treinta y tres años de Jesús!...: treinta fueron de silencio y oscuridad; de sumisión y trabajo...
FORJA 514.- Propósito: "frecuentar", a ser posible sin interrupción, la amistad y trato amoroso y dócil con el Espíritu Santo. _«Veni, Sancte Spiritus...!»-¡Ven, Espíritu Santo, a morar en mi alma!
Amigos de Dios 169.- La virtud cristiana es más ambiciosa: nos empuja a mostrarnos agradecidos, afables, generosos; a comportarnos como amigos leales y honrados, tanto en los tiempos buenos como en la adversidad; a ser cumplidores de las leyes y respetuosos con las autoridades legítimas; a rectificar con alegría, cuando advertimos que nos hemos equivocado al afrontar una cuestión. Sobre todo, si somos justos, nos atendremos a nuestros compromisos profesionales, familiares, sociales..., sin aspavientos ni pregones, trabajando con empeño y ejercitando nuestros derechos, que son también deberes.
No creo en la justicia de los holgazanes, porque con su dolce far niente -como dicen en mi querida Italia- faltan, y a veces de modo grave, al más fundamental de los principios de la equidad: el del trabajo. No hemos de olvidar que Dios creó al hombre ut operaretur (Gen II, 15), para que trabajara, y los demás -nuestra familia y nación, la humanidad entera- dependen también de la eficacia de nuestra labor. Hijos, ¡qué pobre idea tienen de la justicia quienes la reducen a una simple distribución de bienes materiales!
Es Cristo que pasa 60.- Después de esta protesta de amor, hay que comportarse como amadores de Dios. In omnibus exhibeamus nosmetipsos sicut Dei ministros, comportémonos en todas las cosas como servidores del Señor. Si te das como El quiere, la acción de la gracia se manifestará en tu conducta profesional, en el trabajo, en el empeño para hacer a lo divino las cosas humanas, grandes o pequeñas, porque por el Amor todas adquieren una nueva dimensión.
Pero en esta Cuaresma no podemos olvidar que querer ser servidores de Dios no es fácil. Sigamos con el texto de San Pablo, que recoge la Epístola de la Misa de este domingo, para recordar las dificultades: Como servidores de Dios —escribe el Apóstol—, con mucha paciencia en medio de tribulaciones, de necesidades, de angustias, de azotes, de cárceles, de sediciones, de trabajos, de vigilias, de ayunos; con pureza, con doctrina, con longanimidad, con mansedumbre, con Espíritu Santo, con caridad sincera, con palabras de verdad, con fortaleza de Dios.