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1 septiembre 2027

MODO DE VIVIR: Obediencia humilde

Obediencia humilde

Camino 618.- El enemigo: ¿obedecerás... hasta en ese detalle "ridículo"? -Tú, con la gracia de Dios: obedeceré... hasta en ese de talle "heroico".

SURCO 325.- Sinceridad: con Dios, con el Director, con tus hermanos los hombres. -Así estoy seguro de tu perseverancia.

FORJA 241.- Si el panorama de tu vida interior, de tu alma, está oscuro, déjate conducir de la mano, como hace el ciego.
-El Señor, con el tiempo, premia esta humillación de rendir la cabeza, dando claridad.

CRECER PARA ADENTRO.- Para terminar: ¿no nos llevará también la santa intransigencia a una práctica fiel de la obediencia? En ocasiones, será necesario dar una orden o transmitir algún encargo a una persona, sin comunicarle el plan completo:
sucede en las familias y en todos los ambientes de la sociedad. La obediencia parecerá más difícil en este caso, porque la orden que se recibe, si se ignora el proyecto entero, puede carecer aparentemente de sentido. Pero el que haya de cumplirla, deseche todo escrúpulo, después de advertir con sencillez y claridad lo que él vea; no le corresponde en ese momento entender, sino obedecer. Su obediencia en ese detalle forma parte de la obediencia del conjunto, que es la que lleva a cabo el plan de Dios. Esa criatura es entonces parte integrante de un organismo, que colabora -en su pequeñez- a la normalidad de la vida. Es órgano modesto, pero necesario. Bástele eso para cerrar sus oídos, con firme intransigencia, a todo lo que quiera desviarle del camino seguro de obedecer.

Cartas I, 37c.- No escuchéis lo que os profetizan los profetas; os engañan. Lo que os dicen son visiones suyas, no procede de la boca del Señor. Dicen a los que se burlan de la palabra del Señor: paz, tendréis paz. Y a todos los que se van tras los malos deseos de su corazón, les dicen: no vendrá sobre vosotros ningún mal... Descarrían a mi pueblo con sus mentiras y sus jactancias, siendo así que yo no les he enviado, no les he dado misión alguna y no han hecho a mi pueblo bien alguno, palabra del. Si después de leer estas palabras de la Escritura Santa, me decís que es difícil para un alma corriente discernir, os daré un criterio seguro: el amor a la Santísima Virgen, en primer término; y, después, la obediencia, que es piedra de toque de la verdadera humildad.