-
Frutos de la penitencia
Camino 180.- Donde no hay mortificación no hay virtud.
SURCO 996.- Cuando recuerdes tu vida pasada, pasada sin pena ni gloria, considera cuánto tiempo has perdido y cómo lo puedes recuperar: con penitencia y con mayor entrega.
FORJA 408.- El espíritu de penitencia está principalmente en aprovechar esas abundantes pequeñeces -acciones, renuncias, sacrificios. servicios...- que encontramos cada día en el camino, convirtiéndolas en actos de amor, de contrición, en mortificaciones y formar así un ramillete al final del día: ¡un hermoso ramo, que ofrecemos a Dios!
Amigos de Dios 136.- Me interesa que descubráis en toda su hondura esta sencillez del Maestro, que no hace alarde de su vida penitente, porque eso mismo te pide El a ti: cuando ayunéis no os pongáis caritristes como los hipócritas, que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan. En verdad os digo, que ya recibieron su recompensa. Tú, al contrario, cuando ayunes, perfuma tu cabeza, y lava tu cara, para que no conozcan los hombres que ayunas, sino únicamente tu Padre, que está presente en todo, aun en lo que hay de más secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te dará por ello el galardón (Mt VI, 16-18).
Así debes ejercitarte en el espíritu de penitencia: cara a Dios y como un hijo, como el pequeñín que demuestra a su padre cuánto le ama, renunciando a sus pocos tesoros de escaso valor -un carrete, un soldado descabezado, una chapa de botella-; le cuesta dar ese paso, pero al fin puede más el cariño, y extiende satisfecho la mano.