-
Obediencia en el apostolado
Camino 616.- Por esa tardanza, por esa pasividad, por esa resistencia tuya para obedecer, ¡cómo se resiente el apostolado y cómo se goza el enemigo!
Surco 259.- "La obediencia" es la humildad de la voluntad, que se sujeta al querer ajeno, por Dios.
FORJA 531.- Me dices que sí, que estás firmemente decidido a seguir a Cristo.
-¡Pues has de ir al paso de Dios, no al tuyo!
Cartas I, 14a.- En esa vida corriente, mientras vamos por la tierra adelante con nuestros compañeros de profesión o de oficio —como dice el refrán castellano cada oveja con su pareja, que así es nuestra vida—, Dios Nuestro Padre nos da la ocasión de ejercitarnos en todas las virtudes, de practicar la caridad, la fortaleza, la justicia, la sinceridad, la templanza, la pobreza, la humildad, la obediencia... Os lo diré con San Juan Crisóstomo que, dirigiéndose a quienes soñaban con practicar las virtudes en ocasiones difíciles, en la plaza pública, les recordaba cómo todo eso podemos ejercitarlo en nuestra misma casa: con los amigos, con la mujer, con los hijos. Empecemos por algo sencillo: por ejemplo, por no jurar. Practiquemos esa ciencia espiritual en nuestra propia casa. En verdad que no faltarán quienes vengan a estorbarnos: el criado os irrita, la mujer os saca de quicio con sus momentos de mal humor, el chiquillo os tienta a prorrumpir en amenazas y reniegos con sus travesuras y rebeldías. Pues bien, si en casa, aguijoneados constantemente por todo eso, lográis no dejaros arrastrar a jurar, fácilmente saldréis indemnes también en la plaza pública