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Docilidad
Camino 624.- Jerarquía. -Cada pieza en su lugar. -Qué quedaría de un cuadro de Velázquez si cada color se fuera por su sitio, cada hilo de la tela se soltase, cada trozo de madera del bastidor se separase de los otros?
SURCO 830.- Acostúmbrate a poner tu pobre corazón en el Dulce e inmaculado Corazón de María, para que te lo purifique de tanta escoria, y te lleve al Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús.
FORJA 427.- Al abrir tu alma, ¡sé sincero! y, sin dorar la píldora, que a veces es infantilismo, habla.
Luego, con docilidad, sigue adelante: serás más santo, más feliz.
Amigos de Dios 167.- Grabémoslo bien en nuestra alma, para que se note en la conducta: primero, justicia con Dios. Esa es la piedra de toque de la verdadera hambre y sed de justicia 23, que la distingue del griterío de los envidiosos, de los resentidos, de los egoístas y codiciosos... Porque negar a Nuestro Creador y Redentor el reconocimiento de los abundantes e inefables bienes que nos concede, encierra la más tremenda e ingrata de las injusticias. Vosotros, si de veras os esforzáis en ser justos, consideraréis frecuentemente vuestra dependencia de Dios -porque ¿qué cosa tienes tú que no hayas recibido? (1 Cor IV, 7), para llenaros de agradecimiento y de deseos de corresponder a un Padre que nos ama hasta la locura.
Entonces se avivará en vosotros el espíritu bueno de piedad filial, que os hará tratar a Dios con ternura de corazón. Cuando los hipócritas planteen a vuestro alrededor la duda de si el Señor tiene derecho a pediros tanto, no os dejéis engañar. Al contrario, os pondréis en presencia de Dios sin condiciones, dóciles, como la arcilla en manos del alfarero (Ier XVIII, 6), y le confesaréis rendidamente: Deus meus et omnia, Tú eres mi Dios y mi todo. Y si alguna vez llega el golpe inesperado, la tribulación inmerecida de parte de los hombres, sabréis cantar con alegría nueva: hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén. Amén.