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Agenda

15 agosto 2027

MODO DE VIVIR: Muerte

Muerte

Camino 735.- Si eras apóstol, la muerte será para ti una buena amiga que te facilita el camino.

SURCO 139.- Mucho duele al Señor la inconsciencia de tantos y de tantas, que no se esfuerzan en evitar los pecados veniales deliberados. ¡Es lo normal -piensan y se justifican-, porque en esos tropiezos caemos todos!
Óyeme bien: también la mayoría de aquella chusma, que condenó a Cristo y le dio muerte, empezó sólo por gritar -¡como los otros!-, por acudir al Huerto de los Olivos -¡con los demás!-,...
Al final, empujados también por lo que hacían "todos", no supieron o no quisieron echarse atrás..., ¡y crucificaron a Jesús!
-Ahora, al cabo de veinte siglos, no hemos aprendido.

FORJA 550.- Aunque nos pese -y pido a Dios que nos aumente este dolor-, tú y yo no somos ajenos a la muerte de Cristo, porque los pecados de los hombres fueron los martillazos, que le cosieron con clavos al madero.

Amigos de Dios 295.- Me invocaréis y Yo os atenderé (Ier XXIX. 12). Y le invocamos conversando, dirigiéndonos a El. Por eso, hemos de poner en práctica la exhortación del Apóstol: sine intermissione orate (1 Thes V, 17); rezad siempre, pase lo que pase. No sólo de corazón, sino con todo el corazón (S. Ambrosio, Expositio in Psalmum CXVIII, 19. 12 (PL 13, 1471).
Pensaréis que la vida no es siempre llevadera, que no faltan sinsabores y penas y tristezas. Os contestaré, también con San Pablo, que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes; ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura, podrá jamás separarnos del amor de Dios, que se funda en Jesucristo Nuestro Señor (Rom VIII, 38-39). Nada nos puede alejar de la caridad de Dios, del Amor, de la relación constante con nuestro Padre.
Recomendar esa unión continua con Dios, ¿no es presentar un ideal, tan sublime, que se revela inasequible para la mayoría de los cristianos? Verdaderamente es alta la meta, pero no inasequible. El sendero, que conduce a la santidad, es sendero de oración; y la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso.