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Medios para ser santos. Fe en los medios sobrenaturales
Camino 433.- Vive de Amor y vencerás siempre -aunque seas vencido- en las Navas y los Lepantos de tu lucha interior.
Surco 15.- Me has escrito: "en el fondo, lo de siempre, mucha falta de generosidad. ¿Qué lástima y qué vergüenza, descubrir el camino y permitir que unas nubecillas de polvo -inevitable- enturbien el final!"
No te enfades si te digo que eres tú el único culpable: arremete valientemente contra ti mismo. Tienes medios más que suficientes.
FORJA 10.- Piensa en lo que dice el Espíritu Santo, y llénate de pasmo y de agradecimiento: «elegit nos ante mundi constitutionem» -nos ha elegido, antes de crear el mundo, «ut essemus sancti in conspectu eius!» -para que seamos santos en su presencia.
-Ser santo no es fácil, pero tampoco es difícil, Ser santo es ser buen cristiano: parecerse a Cristo. -El que más se parece a Cristo, ése es más cristiano, más de Cristo, más santo.
-Y ¿qué medios tenemos? -Los mismo que los primeros fieles, que vieron a Jesús, o lo entrevieron a través de los relatos de los Apóstoles o de los Evangelistas.
Es Cristo que pasa 139.- Una mirada al mundo, una mirada al Pueblo de Dios, en este mes de mayo que comienza, nos hace contemplar el espectáculo de esa devoción mariana que se manifiesta en tantas costumbres, antiguas o nuevas, pero vividas con un mismo espíritu de amor.
Da alegría comprobar que la devoción a la Virgen está siempre viva, despertando en las almas cristianas el impulso sobrenatural para obrar como domestici Dei, como miembros de la familia de Dios.
Seguramente también vosotros, al ver en estos días a tantos cristianos que expresan de mil formas diversas su cariño a la Virgen Santa María, os sentís más dentro de la Iglesia, más hermanos de todos esos hermanos vuestros. Es como una reunión de familia, cuando los hijos mayores, que la vida ha separado, vuelven a encontrarse junto a su madre, con ocasión de alguna fiesta. Y, si alguna vez han discutido entre sí y se han tratado mal, aquel día no; aquel día se sienten unidos, se reconocen todos en el afecto común.
María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos.
Esto que acabo de decir es algo que hemos experimentado todos, puesto que no nos han faltado ocasiones de comprobar los efectos sobrenaturales de una sincera devoción a la Virgen. Cada uno de vosotros podría contar muchas cosas. Y yo también. Viene ahora a mi memoria una romería que hice en 1935 a una ermita de la Virgen, en tierra castellana: a Sonsoles.