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Indecisión
Camino 300.- Tu experiencia personal -ese desabrimiento, esa inquietud, esa amargura- te hace vivir la verdad de aquellas palabras de Jesús: ¡nadie puede servir a dos señores!
SURCO 43.- Algunos llaman imprudencia y atrevimiento a la fe y a la confianza en Dios.
FORJA 365.- ¡Oh, Señor!, ¿por qué me has buscado a mí -que soy la negación-, habiendo tantos santos, sabios, ricos y llenos de prestigio?
-Tienes razón..., precisamente por esto, agradéceselo con obras y con amor.
Amigos de Dios 45.- Consideremos ahora la parábola de aquel hombre que, yéndose a lejanas tierras, convocó a sus criados y les entregó sus bienes (Mt XXV, 14). A cada uno le confía una cantidad distinta, para que la administre en su ausencia. Me parece muy oportuno fijarnos en la conducta del que aceptó un talento: se comporta de un modo que en mi tierra se llama cuquería. Piensa, discurre con aquel cerebro de poca altura y decide: fue e hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor (Mt XXV, 18).
¿Qué ocupación escogerá después este hombre, si ha abandonado el instrumento de trabajo? Ha decidido irresponsablemente optar por la comodidad de devolver sólo lo que le entregaron. Se dedicará a matar los minutos, las horas, las jornadas, los meses, los años, ¡la vida! Los demás se afanan, negocian, se preocupan noblemente por restituir más de lo que han recibido: el legítimo fruto, porque la recomendación ha sido muy concreta: negotiamini dum venio (Lc XIX, 13); encargaos de esta labor para obtener ganancia, hasta que el dueño vuelva. Este no; éste inutiliza su existencia.