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24 marzo 2027

MODO DE VIVIR: Formación profesional para el apostolado

Formación profesional para el apostolado

Una vida integrada, una formación unitaria
Para afrontar estos desafíos, tanto los personales como los referidos a la situación del trabajo en cada sociedad, es necesaria una formación unitaria e integral, que involucre a toda la persona en sus distintas dimensiones. Por ejemplo, ayudar a cultivar virtudes como la paciencia, la fortaleza, la audacia, la humildad o la constancia es una gran aportación a la preparación necesaria hoy para afrontar desafíos como los anteriores.

Por formación no se entiende principalmente la transmisión de unos contenidos o conocimientos, sino más bien un proceso personal de desarrollo, crecimiento y maduración, que persigue la identificación con Jesucristo, hombre y Dios, con los acentos propios del espíritu del Opus Dei. Así, las distintas facetas de la formación nos ayudan a relacionarnos con Dios en el trabajo, descubrir la verdad y el bien relacionados con la profesión, ejercitar las virtudes, buscar la calidad y amar mejor a las personas con quienes nos relacionamos. Una vida caracterizada por un gran amor a la libertad que conlleva una gran responsabilidad y tiene como consecuencia un deseo personal para mejorar día a día, contando con los medios que la Obra proporciona a sus fieles y a quienes participan de sus medios de formación. De este modo, el proyecto vital y profesional está integrado en la misión a la que hemos sido llamados.

El trabajo vertebra la realidad completa de la vida de la persona. Mediante el trabajo –que junto con la filiación nos establece en el mundo (“¿No es éste el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”)– aprendemos a ser ciudadanos con los demás y a liderar desde el servicio.

Por ese motivo es posible abordarlo desde todas las vertientes de la formación: “La formación de los fieles del Opus Dei, que comienza cuando dan sus primeros pasos en la Obra y dura hasta el mismo momento de la muerte, comprende los aspectos humano, profesional, espiritual, apostólico y doctrinal; aspectos que se compenetran armónicamente entre sí, como conviene a la fuerte unidad de vida característica del espíritu del Opus Dei, y que es recomendada insistentemente por la Iglesia a todos los fieles”.

Este desarrollo armónico y equilibrado de actitudes y virtudes apuntalan un modo cristiano de vivir, porque la llamada a la santidad y al apostolado se realiza precisamente en el propio trabajo profesional y mediante el ejercicio del trabajo profesional; con él nos sostenemos, sostenemos a nuestras familias y colaboramos a mantener iniciativas para el bien de todos; ejercitamos el sacerdocio común de los fieles con el testimonio y las relaciones interpersonales.

De la mano de san José, padre trabajador, “la crisis de nuestro tiempo, que es una crisis económica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo”.