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11 noviembre 2027

MODO DE VIVIR: Necesidad del examen

Necesidad del examen

Camino 237.- Examínate: despacio, con valentía -¿No es cierto que tu mal humor y tu tristeza inmotivados -inmotivados, aparentemente- proceden de tu falta de decisión para romper los lazos sutiles, pero "concretos", que te tendió -arteramente, con paliativos- tu concupiscencia?

SURCO 142.- Si luchas de verdad, necesitas hacer examen de conciencia.
Cuida el examen diario: mira si sientes dolor de Amor, porque no tratas a Nuestro Señor como debieras.

FORJA 356.- Los primeros Apóstoles, cuando el Señor los llamó, estaban junto a la barca vieja y junto a las redes rotas, remendándolas. El Señor les dijo que le siguieran; y ellos, «statim» -inmediatamente, «relictis omnibus» -abandonando todas las cosas, ¡todo!, le siguieron...
Y sucede algunas veces que nosotros -que deseamos imitarles- no acabamos de abandonar todo, y nos queda un apego en el corazón, un error en nuestra vida, que no queremos cortar, para ofrecérselo al Señor.
-¿Harás el examen de tu corazón bien a fondo? -No ha de quedar nada ahí, que no sea de Él; si no, no le amamos bien, ni tú ni yo.

Conversaciones 72.- La humildad, el examen cristiano, comienza por reconocer el don de Dios. Es algo bien distinto del encogimiento ante el curso que toman los acontecimientos, de la sensación de inferioridad o de desaliento ante la historia. En la vida personal, y a veces también en la vida de las asociaciones o de las instituciones, puede haber cosas que cambiar, incluso muchas; pero la actitud con la que el cristiano debe afrontar esos problemas ha de ser ante todo la de pasmarse ante la magnitud de las obras de Dios, comparadas con la pequeñez humana.

Crecer para adentro.- Los que nos sabemos cristianos, hijos de Dios, hemos de llevar una vida no simplemente natural, sino sobrenatural; no podemos reaccionar ante el dolor como unas bestias. Sin embargo, ¡cuánto participamos todavía de esos falsos conceptos de lo bueno y de lo malo! ¡Qué restos hay en nosotros de la visión humana que alimentábamos antes de tratar más de cerca a Dios! La meditación de hoy es ocasión para hacer examen y renovar los propósitos generales. Vamos a ceñirnos a un caso concreto: ¿cómo reaccionamos cuando nos sentimos intranquilos? Si uno se encuentra enfermo, acude al médico y le dice: estoy enfermo, tengo estos síntomas... El médico averigua las causas y ofrece los remedios oportunos. Pues nosotros, en la vida espiritual hemos de actuar del mismo modo: examinar los motivos de nuestras intranquilidades con luz sobrenatural, y el Señor nos ayudará a poner las cosas en su sitio justo y nos devolverá la paz.