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Perdón
Camino 686.- Conforme: aquella persona ha sido mala contigo, -Pero, ¿no has sido tú peor con Dios?
FORJA 200.- Estoy seguro de que Él acogió tu súplica humilde y encendida: ¡Oh, Dios mío!, no me importa el «qué dirán»: perdón, por mi vida infame: ¡que yo sea santo!... Pero sólo para Ti.
Crecer para adentro.- ¡Obedecer, obedecer! ¡Dejar mi voluntad para entrar de lleno en el perfecto cumplimiento de la Voluntad de Dios! ¡Serle fiel en todos los detalles, no resistirme como ahora, que parece que presto un favor cuando a medias me mortifico en una pequeñez! Pero no quiero que esta oración sea o parezca una oración de desesperado. Por eso me dirijo a ti, Madre mía, Spes, Auxilium. Colócame en las manos del Señor y que Él me otorgue el perdón por todas mis culpas. Y a rectificar. A cuidar de los detalles en que me salgo de la Voluntad de Dios. A humillarme, a obedecer. A pensar en la Obra, a pensar en mis hermanos, pero con preocupación sobrenatural, sin desazones, sin excesos. A dejar de lado mi propia voluntad, a ser instrumento dócil en los brazos de Dios, para que realice plenamente sus designios. A corregir este carácter indómito, a doblegar su aspereza, a rendirlo, a humillarlo. Madre mía, en ti confío. Dios mío, ten piedad de mí, perdóname y cúrame.
Cartas I, 56b.- Habéis de ser victoriosos en vuestras miserias, haciendo victoriosos a los demás. Entre todos me ayudaréis a perseverar. Con errores, que todos tenemos, y que —cuando los reconocemos, pidiendo perdón al Señor— nos hacen humildes y merecen que digamos, con la Iglesia: felix culpa!