Página inicio

-

Agenda

17 octubre 2027

MODO DE VIVIR: Perdón

Perdón

Camino 689.- Se han desatado las lenguas y has sufrido desaires que te han herido más porque no los esperabas.
Tu reacción sobrenatural debe ser perdonar -y aun pedir perdón- y aprovechar la experiencia para despegarte de las criaturas

SURCO 806.- Pena grande te produjo el comentario, bien poco cristiano, de aquella persona: "perdona a tus enemigos -te decía-: ¡no imaginas la rabia que les da!"
-No te pudiste contener, y replicaste con paz: "no quiero baratear el amor con la humillación del prójimo. Perdono, porque amo, con hambre de imitar al Maestro".

FORJA 173.- Dale vueltas, en tu cabeza y en tu alma: Señor, ¡cuántas veces, caído, me levantaste y, perdonado, me abrazaste contra tu Corazón!
Dale vueltas..., y no te separes de Él nunca jamás.

Conversaciones 105.- ¿Matrimonio a prueba? ¡Qué poco sabe de amor quien habla así! El amor es una realidad más segura, más real, más humana. Algo que no se puede tratar como un producto comercial, que se experimenta y se acepta luego o se deshecha, según el capricho, la comodidad o el interés.
Esa falta de criterio es tan lamentable, que ni siquiera parece preciso condenar a quienes piensan u obran así, porque ellos mismos se condenan a la infecundidad, a la tristeza, a un aislamiento desolador, que padecerán cuando pasen apenas unos años. No puedo dejar de rezar mucho por ellos, amarlos con toda mi alma, y tratar de hacerles comprender que siguen teniendo abierto el camino del regreso a Jesucristo: que podrán ser santos, cristianos íntegros, si se empeñan, porque no les faltará ni el perdón ni la gracia del Señor. Sólo entonces comprenderán bien lo que es el amor: el Amor divino, y también el amor humano noble; y sabrán lo que es la paz, la alegría, la fecundidad.

Crecer para adentro.- Pero, siendo así, nos preguntamos, ¿cómo pecadores tan grandes, tan empedernidos, en los que el mal había arraigado tan honda y extensamente, obtuvieron del Señor miradas de perdón y de salvación? Nos acordamos de Agustín: ¿qué tendría aquél, que permaneció durante tantos años atascado en el cieno, un cieno que ya le cubría por entero, desde los pies hasta la barba, amenazando con ahogarle, para oír en los momentos de más aguda crisis, de extremo delirio, las palabras luminosas: toile, lege. Y no queramos dejar tranquilo a San Pablo en su hornacina. Fue hombre que conoció las pasiones; fue recalcitrante en el pecado, combatió con saña y con odio la verdad... "Pero, nos responde el Señor, Agustín, tan embebido en el error, luchaba, padecía, sentía inquietud, no abandonaba su aspiración al conocimiento y posesión del bien y de la verdad. Y así, de sus mismas culpas, confesadas en su autobiografía, sacaba luego luz de sabiduría, provecho de enseñanza para los demás. Pecó, pero había en él buena voluntad; Yo no podía abandonarle. Y el mismo Pablo, después de su rectificación, ¡cómo se sirve del recuerdo de sus pecados, para lograr una perfección más elevada!, ¡cómo el mal antiguo da hoy frutos sabrosos de contrición, de humildad, de arrepentimiento, de celo!...
Porque, cuando una buena voluntad guía los actos, hago Yo que los mismos males sean origen de bienes aún más grandes".