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Pasar oculto en el apostolado
Camino 649.- ¡Siempre el espectáculo! -Me pides fotografías, gráficos, estadísticas.
-No te envío ese material, porque -me parece muy respetable la opinión contraria- creería luego que hacía una labor con vistas a encaramarme en la tierra..., y donde quiero encaramarme es en el cielo.
SURCO 230.- El deseo de "enseñar", y "enseñar de corazón", crea en los alumnos un agradecimiento, que constituye terreno idóneo para el apostolado.
FORJA 357.- Haz presentes al Señor, con sinceridad y constantemente, tus deseos de santidad y de apostolado..., y entonces no se romperá el pobre vaso de tu alma; o, si se rompe, se recompondrá con nueva gracia, y seguirá sirviendo para tu propia santidad y para el apostolado.
Crecer para adentro.- Los refugiados (en el consulado de Honduras), por lo general, no se encontraban con ánimos para ocupar útilmente las largas horas que discurrían lentas, jornada tras jornada, sin una tarea concreta que las llenara. Escribe uno de los que allí vivieron: Según escribe Eduardo Alastrué, “algunos pasaban el tiempo rumiando en silencio su desaliento y su desdicha; otros se desahogaban comentando con amargura las desventuras presentes y pasadas; otros lamentaban sin descanso sus desgracias familiares, su carrera o su negocio perdidos, o su futuro incierto o amenazado. A estos sentimientos se mezclaba el miedo despertado por los sufrimientos y persecuciones pasadas, miedo que hacía considerar el mundo exterior a nuestro asilo como un ambiente inhabitable.”
Con este ambiente general, contrastaba el clima que nuestro Fundador creó en torno a sí, desde el primer momento. Para tener bien ocupado el día, estableció un horario, en el que había lugar para la Santa Misa, para las Normas de piedad, para el estudio, para el aprendizaje de idiomas, para la convivencia familiar..., persuadido de que estaban preparando un futuro fecundo al apostolado del Opus Dei. Lo refleja bien un punto de Camino, que alude a aquellas circunstancias: No se veían las plantas cubiertas por la nieve, -y comentó, gozoso, el labriego dueño del campo, “ahora crecen para adentro”.