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10 septiembre 2027

MODO DE VIVIR: La oración con la Virgen María y San José

La oración con la Virgen María y San José

Camino 502.- María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra.
Aprende.

SURCO 647.- Ni a José comunica María el misterio que Dios ha obrado en Ella. -Para que nos acostumbremos a no ser ligeros, a dar cauce debido a nuestras alegrías y a nuestra tristezas: sin buscar que nos ensalcen o que nos compadezcan. «Deo omnis gloria!» -¡todo para Dios! SURCO 647

FORJA 272.- A tu Madre María, a San José, a tu Ángel Custodio..., ruégales que hablen al Señor, diciéndole lo que, por tu torpeza, tú no sabes expresar.

Es Cristo que pasa 56.- José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de El con abnegación alegre. ¿No será ésta una buena razón para que consideremos a este varón justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como Maestro de vida interior? La vida interior no es otra cosa que el trato asiduo e íntimo con Cristo, para identificarnos con El. Y José sabrá decirnos muchas cosas sobre Jesús. Por eso, no dejéis nunca su devoción, ite ad Ioseph, como ha dicho la tradición cristiana con una frase tomada del Antiguo Testamento.
Maestro de vida interior, trabajador empeñado en su tarea, servidor fiel de Dios en relación continua con Jesús: éste es José. Ite ad Ioseph. Con San José, el cristiano aprende lo que es ser de Dios y estar plenamente entre los hombres, santificando el mundo. Tratad a José y encontraréis a Jesús. Tratad a José y encontraréis a María, que llenó siempre de paz el amable taller de Nazaret.

Crecer para adentro.- Hemos de cultivar una confianza grande en Dios Señor Nuestro. Hemos de pensar que nuestra Madre Inmaculada nos amparará como las madres del mundo amparan a sus hijos enfermos, por repugnante y vergonzosa que sea la enfermedad que padezcan. Por grande y ancha y honda que sea la sima de nuestra miseria, mayor es la montaña de la misericordia de Jesús. Hemos de ver a San José, Nuestro Padre y Señor, decidido a empujamos por los caminos de la Obra. ¡Cómo sentimos su ayuda! ¡Cómo nos bendice cada año en su fiesta, en recompensa de los ofrecimientos que ese día hacemos a Dios!