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Confianza en la Virgen
Antes, solo, no podías... -Ahora, has acudido a la Señora, y, con Ella, ¡qué fácil! Camino 513
Cómo enamora la escena de la Anunciación. -María -¡cuántas veces lo hemos meditado!- está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! SURCO 481
Virgen Inmaculada, ¡Madre!, no me abandones: mira cómo se llena de lágrimas mi pobre corazón. -¡No quiero ofender a mi Dios!
-Ya sé, y pienso que no lo olvidaré nunca, que no valgo nada: ¡cuánto me pesa mi poquedad, mi soledad! Pero... no estoy solo: tú, Dulce Señora, y mi Padre Dios no me dejáis.
Ante la rebelión de mi carne y ante las razones diabólicas contra mi Fe, amo a Jesús y creo: Amo y Creo. FORJA 215
Madre mía: a estos hijos y a mí, danos el don bendito de la humildad en la lucha, que nos hará sinceros; la alegría de sentirnos tan metidos en Dios, endiosados. El gozo sacrificado y sobrenatural de ver toda la pequeñez —toda la miseria, toda la debilidad de nuestra pobre naturaleza humana con sus flaquezas y defectos— dispuesta a ser fiel a la gracia del Señor, y así ser instrumento para cosas grandes. Cartas I, 62b.