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22 julio 2027

MODO DE VIVIR: Medios para ser santo. Buena Voluntad

Medios para ser santo. Buena Voluntad

Camino 350.- No es suficiente que seas sabio, además de buen cristiano. -Si no corriges las maneras bruscas de tu carácter, si haces incompatibles tu celo y tu ciencia con la buena educación, no entiendo que puedas ser santo. -Y, si eres sabio, aunque lo seas, deberías estar amarrado a un pesebre, como un mulo.

Surco 24.- He aquí una tarea urgente; remover la conciencia de creyentes y no creyentes -hacer una leva de hombres de buena voluntad-, con el fin de que cooperen y faciliten los instrumentos materiales necesarios para trabajar con las almas.

FORJA 370.- Ante el inmenso panorama de almas que nos espera, ante esa preciosa y tremenda responsabilidad, quizá se te ocurra pensar lo mismo que a veces pienso yo: ¿conmigo, toda esa labor?, ¿conmigo, que soy tan poca cosa?
-Hemos de abrir entonces el Evangelio, y contemplar cómo Jesús cura al ciego de nacimiento: con barro hecho de polvo de la tierra y de saliva. ¡Y ése es el colirio que da la luz a unos ojos ciegos!
Eso somos tú y yo. Con el conocimiento de nuestra flaqueza, de nuestro ningún valer, pero -con la gracia de Dios y nuestra buena voluntad- ¡somos colirio!, para iluminar, para prestar nuestra fortaleza a los demás y a nosotros mismos.

Amigos de Dios 206.- Aquí, en la presencia de Dios, que nos preside desde el Sagrario -¡cómo fortalece esta proximidad real de Jesús!-, vamos a meditar hoy acerca de ese suave don de Dios, la esperanza, que colma nuestras almas de alegría, spe gaudentes (Rom XII, 12), gozosos, porque -si somos fieles- nos aguarda el Amor infinito.
No olvidemos jamás que para todos -para cada uno de nosotros, por tanto- sólo hay dos modos de estar en la tierra: 'se vive vida divina, luchando para agradar a Dios; o se vive vida animal, más o menos humanamente ilustrada, cuando se prescinde de El. Nunca he concedido demasiado peso a los santones que alardean de no ser creyentes: los quiero muy de veras, como a todos los hombres, mis hermanos; admiro su buena voluntad, que en determinados aspectos puede mostrarse heroica, pero los compadezco, porque tienen la enorme desgracia de que les falta la luz y el calor de Dios, y la inefable alegría de la esperanza teologal.
Un cristiano sincero, coherente con su fe, no actúa más que cara a Dios, con visión sobrenatural; trabaja en este mundo, al que ama apasionadamente, metido en los afanes de la tierra, con la mirada en el Cielo. Nos lo confirma San Pablo: quae sursum sunt quaerite; buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios; saboread las cosas del Cielo, no las de la tierra. Porque muertos estáis ya -a lo que es mundano, por el Bautismo-, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col III, 1-3).