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14 abril 2027

MODO DE VIVIR: Ejercicio de virtudes

Ejercicio de virtudes

Camino 424.- Castigar por Amor: éste es el secreto para elevar a un plano sobrenatural la pena impuesta a quienes la merezcan. Por amor de Dios, a quien se ofende, sirva la pena de expiación: por amor al prójimo por Dios, sirva la pena, jamás de venganza, sino de medicina saludable.

SURCO 112.- ¡Serenidad!, ¡audacia!
Desbarata con esas virtudes la quinta columna de los tibios, de los asustados, de los traidores.

FORJA 380.- Ojalá adquieras -las quieres alcanzar- las virtudes del borrico!: humilde, duro para el trabajo y perseverante, ¡tozudo!, fiel, segurísimo en su paso, fuerte y -si tiene buen amo- agradecido y obediente.

Amigos de Dios 235.- Por tanto, os repito con San Pablo: cuando yo hablara todas las lenguas de los hombres y el lenguaje de los ángeles, si no tuviere caridad, vengo a ser como un metal que suena, o campana que retiñe. Y cuando tuviera el don de profecía y penetrase todos los misterios y poseyese todas las ciencias, cuando tuviera toda la fe, de manera que trasladase de una a otra parte los montes, no teniendo caridad -Soy nada. Cuando yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, y, cuando entregara mi cuerpo a las llamas, si la caridad me falta, todo eso no me sirve de nada (1 Cor XIII, 1-3).

Ante estas palabras del Apóstol de las gentes, no faltan los que coinciden con aquellos discípulos de Cristo, que, cuando Nuestro Señor les anunció el Sacramento de su Carne y de su Sangre, comentaron: dura es esta doctrina, ¿quién puede escucharla? (Ioh VI, 61). Es dura, si. Porque la caridad que describe el Apóstol no se limita a la filantropía, al humanitarismo, o a la lógica conmiseración ante el sufrimiento ajeno: exige el ejercicio de la virtud teologal del amor a Dios y del amor, por Dios, a los demás. Por eso, la caridad nunca fenece, mientras que las profecías se terminarán y cesarán las lenguas y se acabará la ciencia... Ahora permanecen estas tres virtudes, la fe, la esperanza y la caridad; pero de las tres la caridad es la más excelente de todas ( l Cor XIII, 8, 13).