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25 marzo 2027

MODO DE VIVIR: Virtudes humanas en la la formación profesional

Virtudes humanas en la la formación profesional

Camino 877.- Cuando te llamo "niño bueno" no pienses que te imagino encogido, apocado. -Si no eres varonil y... normal, en lugar de ser un apóstol serás una caricatura que dé risa.

SURCO 652.- «Iesus Christus, perfectus Deus, perfectus Homo» -Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre.
Muchos son los cristianos que siguen a Cristo, pasmados ante su divinidad, pero le olvidan como Hombre..., y fracasan en el ejercicio de las virtudes sobrenaturales -a pesar de todo el armatoste externo de piedad-, porque no hacen nada por adquirir las virtudes humanas.

FORJA 197.- A ti, que te ves tan falto de virtudes, de talento, de condiciones..., ¿no te dan ganas de clamar como Bartimeo, el ciego: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!?
-Qué hermosa jaculatoria, para que la repitas muchas veces: ¡Señor, ten compasión de mí!
-Te oirá y te atenderá.

Amigos de Dios 73.- Lo cuenta San Lucas, en el capítulo séptimo: le rogó uno de los fariseos que fuera a comer con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se puso a la mesa (LC VII, 36). Llega entonces una mujer de la ciudad, conocida públicamente como pecadora, y se acerca para lavar los pies a Jesús, que según la usanza de la época come recostado. Las lágrimas son el agua de este conmovedor lavatorio; el paño que seca, los cabellos. Con bálsamo traído en un rico vaso de alabastro, unge los pies del Maestro. Y los besa.

El fariseo piensa mal. No le cabe en la cabeza que Jesús albergue tanta misericordia en su corazón. Si éste fuese un profeta -imagina-, sabría quién es y qué tal es la mujer (Lc VII, 39). Jesús lee sus pensamientos, y le aclara: ¿ves a esta mujer? Yo entré en tu casa y no me has dado agua con que se lavaran mis pies; y ésta los ha bañado con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me has dado el ósculo, y ésta, desde que llegó, no ha cesado de besar mis pies. Tú no has ungido con óleo mi cabeza, y ésta sobre mis pies ha derramado perfumes. Por todo lo cual, te digo: que le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho (Lc VII. 44-47).

No podemos detenernos ahora en las divinas maravillas del Corazón misericordioso de Nuestro Señor. Vamos a fijarnos en otro aspecto de la escena: en cómo Jesús echa de menos todos esos detalles de cortesía y delicadeza humanas, que el fariseo no ha sido capaz de manifestarle. Cristo es perfectus Deus, perfectus homo (Símbolo Quicumque), Dios, Segunda Persona de la Trinidad Beatísima, y hombre perfecto. Trae la salvación, y no la destrucción de la naturaleza; y aprendemos de El que no es cristiano comportarse mal con el hombre, criatura de Dios, hecho a su imagen y semejanza (Cfr. Gen I, 26).