Página inicio

-

Agenda

3 febrero 2027

MODO DE VIVIR: Escrúpulos

Escrúpulos

Rechaza esos escrúpulos que te quitan la paz.
-No es de Dios lo que roba la paz del alma.

Cuando Dios te visite sentirás la verdad de aquellos saludos: la paz os doy..., la paz os dejo..., la paz sea con vosotros..., y esto, en medio de la tribulación. (Camino 258).

Te asustaba el camino de los hijos de Dios porque, en nombre del Señor, te urgían a cumplir, a negarte, a salir de tu torre de marfil- Te excusaste..., y te confieso que no me extraña nada esa carga, que te pesa: un conjunto de complejos y retorcimientos, de melindres y escrúpulos, que te dejan inútil.

No te enfades si te digo que te has portado con menos entereza -como si fueras peor o inferior- que la gente depravada, pregonera audaz del mal.

«Surge et ambula» -levántate y camina, ¡decídete!, ¡todavía puedes liberarte de ese fardo nefasto si, con la gracia de Dios, oyes lo que Él pide y, sobre todo, si le secundas plenamente y de buen grado! (Surco 782).

Con serenidad, sin escrúpulos, has de pensar en tu vida, y pedir perdón, y hacer el propósito firme, concreto y bien determinado, de mejorar en este punto y en aquel otro: en ese detalle que te cuesta, y en aquel que habitualmente no cumples como debes, y lo sabes. (Forja 115).

Acudid semanalmente -y siempre que lo necesitéis, sin dar cabida a los escrúpulos- al santo Sacramento de la Penitencia, al sacramento del divino perdón. Revestidos de la gracia, cruzaremos a través de los montes (Ps CIII, l0), y subiremos la cuesta del cumplimiento del deber cristiano, sin detenernos. Utilizando estos recursos, con buena voluntad, y rogando al Señor que nos otorgue una esperanza cada día más grande, poseeremos la alegría contagiosa de los que se saben hijos de Dios: si Dios está con nosotros, ¿quién nos podrá derrotar? (Rom VIII, 31). Optimismo, por lo tanto. Movidos por la fuerza de la esperanza, lucharemos para borrar la mancha viscosa que extienden los sembradores del odio, y redescubriremos el mundo con una perspectiva gozosa, porque ha salido hermoso y limpio de las manos de Dios, y así de bello lo restituiremos a El, si aprendemos a arrepentirnos. (Amigos de Dios 219).