-
Devoción al agua bendita
Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. -Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, ésta de la Santa de Avila: "De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tomar, que del agua bendita". (Camino 572).
Pues me traje del Rectorado de Santa Isabel un acetre con agua bendita y un hisopo. Mi hermana Carmen me había hecho un roquete espléndido, con un encaje así de grande confeccionado por ella misma con bolillos. También me traje de Santa Isabel una estola y un ritual, y fui bendiciendo la casa vacía: con una solemnidad y alegría, ¡con una seguridad!... Nuestra mayor ilusión era poner el oratorio, cosa que ahora os parece tan fácil; ¿verdad, hijos míos? Y es fácil porque hemos logrado, desde hace muchos años, tener jurídicamente el derecho a poner oratorios semipúblicos con Nuestro Señor reservado. Pero entonces no teníamos derecho a nada. (En diálogo con el Señor, 5e).