-
Después de la Resurrección de Jesús, María reúne a los apóstoles que se habían dispersado tras la pasión del Señor; los acompaña y consuela.
San Lucas dice de la Virgen: “Conservaba todas estas cosas -las que se refieren a Jesús-, meditándolas en su corazón". María reza: su conversación con Dios es contemplación y diálogo de amor. Es amistad con Dios. Y en ese trato con Dios, no duda en manifestar lo que piensa, como vemos en varios momentos en el Evangelio. Por ejemplo, cuando responde al Ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que no conozco varón?” (Lc 1, 34). Más adelante, cuando encuentra al Niño en el Templo, pregunta a Jesús: “¿Por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo angustiados te buscábamos” (Lc 2, 48). En las bodas de Caná, comparte lo que ve con toda sencillez a Jesús diciendo: "No tienen vino" (Jn 2, 3). Otras veces, parece no necesitar de muchas palabras para comunicarse con el Señor. Sabe esperar los tiempos de Dios y, mientras tanto, “medita” las cosas “en su corazón”. En el fondo, la oración es eso: una profunda relación de amistad y confianza con Dios, que Él desea tener con cada uno de nosotros.
Vayamos a Jesús por María. Con frecuencia, san Josemaría exponía este itinerario para la vida cristiana: “Si buscáis a María, encontraréis a Jesús”. En muchos países de tradición cristiana, “buscamos a María” con visitas a santuarios dedicados a Ella. Este año, quizá no será posible acudir físicamente a los santuarios que tenemos cerca. Pero los medios digitales también nos ayudarán a encontrar modos de hacer estas romerías de mayo de otra forma, incluso desde nuestra misma casa.
Cuando rezamos el rosario, lo recorremos con María hacia Jesús, porque cada vez que nos dirigimos hacia la Virgen, Ella nos conduce hacia su Hijo. Acudimos a Ella, omnipotencia suplicante, para que seamos fieles a los designios de Dios para cada una y cada uno de nosotros, también en tiempos de mucha incertidumbre. Ella, que pasó momentos muy difíciles y dolorosos, nos consolará y fortalecerá, para que -confiando en los planes de Dios- podamos ser apoyo para nuestros amigos y seres queridos, queriendo de verdad a los demás.