Página inicio

-

Agenda

14 febrero 2026

MARIA, EN MOMENTOS DIFÍCILES DE LA HISTORIA DEL OPUS DEI

Nuestra Señora de Lourdes está especialmente unida a una página entrañable de la historia del Opus Dei: el final del paso de los Pirineos que san Josemaría realizó en 1937, con varios hijos suyos y otras personas, durante la guerra de España.

El 10 de diciembre era el día señalado para salir del Principado de Andorra y pasar a Francia, desde donde entrarían nuevamente en España por la frontera de Hendaya. Para san Josemaría, quedaban atrás unas jornadas inolvidables, intensas, marcadas por un fuerte agotamiento físico y, en sus primeras etapas, por un hondo desasosiego interior, ante la incertidumbre de si la decisión tomada había sido la oportuna; más tarde, una caricia de Santa María en los bosques de Rialp le había confirmado el acierto del viaje emprendido.

En Andorra consiguieron un permiso de tránsito por tierra francesa, de veinticuatro horas de duración. Apremiaba el tiempo, los caminos eran inseguros, la nieve abundante, el frío intenso, y evidente el agotamiento físico de todos.

“Sin embargo no fuimos directamente a Hendaya –escribe Pedro Casciaro, uno de los que acompañaban a san Josemaría–: el Padre deseaba hacer una escala en Lourdes para dar gracias a Nuestra Señora. El viento era cortante y estábamos todos mojados hasta los tuétanos, muertos de frío y tiritando. Salimos hacia Lourdes muy temprano. El Padre iba en silencio, muy recogido, preparando la Santa Misa. Hicimos un rato de oración y rezamos el Rosario. Al llegar, tras superar alguna dificultad en la sacristía del Santuario -el Padre no había podido conseguir una sotana y no le querían dejar celebrar Misa-, pudo celebrar, convenientemente revestido con una casulla blanca de corte francés, en el segundo altar lateral de la derecha de la nave, bastante cerca de la puerta de entrada de la cripta. Yo le ayudé. En Lourdes no estuvimos más de dos horas. ...” (Pedro Casciaro, Soñad y os quedaréis cortos, p. 129).

A las nueve y media aproximadamente, el Fundador del Opus Dei celebró la Santa Misa a pocos metros de la gruta de Massabielle. Es fácil imaginar la intensidad de aquellos momentos, la fuerza con que san Josemaría rezaría por sus hijos, la paz en España y en el mundo, la expansión del Opus Dei.