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ORAR EN CUERPO Y ALMA:
LA MORTIFICACIÓN CRISTIANA (3 de 5)
Jutta Burggraf
Las mortificaciones corporales, una larga tradición cristiana
Sin embargo, quien ama, es capaz de “excederse", de cometer locuras. Los cristianos quieren identificarse cada vez más plenamente con el amado, que se dejó –¡libremente!– crucificar.
Por esto, buscan, según una larga tradición, también libremente “mortificaciones corporales", como son el ayuno o una peregrinación austera y tantas otras.
Lo que aman, por supuesto, no es la cruz en sí, sino al Crucificado. No quieren tener las cosas mejor que Él. Si la gente ha flagelado y escupido a Cristo, no desean que a ellos les den honores. No quieren vivir en comodidad y aburguesamiento, sino con Él y como Él. Este es el primer aspecto, el más importante, de la “mortificación corporal".