Página inicio

-

Agenda

4 mayo 2027

DESEAR VER A DIOS. El encuentro con Zaqueo

DESEAR VER A DIOS (1 de 2)
El encuentro con Zaqueo
Eduardo Baura

Jesús acaba de llegar a la ciudad de Jericó (cfr. Lc 19,1-9). Entre los habitantes se corre la voz apenas cruza la puerta de ingreso: «¡Es el Maestro! ¡Ya ha llegado!». Todos desean verle y oírle. Entre esas personas se encuentra Zaqueo. Se trata de un hombre importante, rico y jefe de publicanos. Por eso, no goza de mucha estima, pues se dedica a colaborar con las autoridades invasoras con el cobro de impuestos. Sin embargo, ahí está él, como uno más, tratando de hacerse un hueco en la muchedumbre para tratar de ver a Jesús. Pero tiene un problema: es pequeño de estatura. Por mucho que avance siempre tendrá a una persona más alta que él que le quita toda visibilidad.

Impotente, a Zaqueo se le ocurre un plan B. Más adelante, al lado del camino, se encuentra un árbol. Ahí, desde lo alto, podría contemplar a Jesús sin ningún problema. Aunque normalmente debe mantener las apariencias correspondientes a su cargo, ahora no duda en realizar una acción que podía ser considerada absurda, pues sabe que «el ridículo no existe para quien hace lo mejor». Se adelanta corriendo a la comitiva y sube por el sicómoro. Así de grande es su deseo por conocer al Maestro. No se plantea pararse ante las dificultades. Está dispuesto a sacrificar incluso su propia honorabilidad; a que le vean correr con agitación, trepar y asomarse entre las ramas. Su interés por ver a Jesús va mucho más allá de la curiosidad humana; lo que Zaqueo busca, de manera más o menos consciente, es la verdad. Busca, ante todo, la verdad de su propia vida.