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3 de agosto de 1968
Rehabilitación del título de Marqués de Peralta
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
Leyendo estas líneas da la impresión de que, por debajo de ellas, corre una triste noticia. Como si el Fundador esperara que, de un momento a otro, cayese sobre sus espaldas una penosísima carga. Pocos días antes, la Comisión Permanente del Consejo de Estado había dado parecer jurídico a una solicitud presentada por don Josemaría Escrivá de Balaguer —de acuerdo con su hermano—, meses atrás. Luego, el 12 de julio, deliberó sobre ello el Consejo de Ministros. A propuesta del Ministro de Justicia, el Jefe de Estado firmó, el 24 de julio, un decreto que textualmente dice:
«Accediendo a lo solicitado por don José María Escrivá de Balaguer y Albás, de conformidad con lo prevenido en la Ley [...]. Vengo en rehabilitar a su favor, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, el título de Marqués, con la denominación de Peralta, para sí y sus sucesores legítimos, previo pago del impuesto especial y demás requisitos complementarios».
El interesado, como era usual, agradeció por carta al Jefe del Estado la rehabilitación del título a su favor. Carta en la que llaman a gritos la atención varios particulares. ¿Por qué no hay en ella (salvo un decreto referido en siglas) el más leve indicio del asunto de que se trata? Y, lo que no es menos sorprendente, ¿por qué el favorecido se dedica con empeño a explicar que más que ejercitar un derecho ha cumplido un durísimo deber? Ésta es la carta:
Roma, 3 de agosto de 1968
Excelencia,
tengo mucho gusto en agradecer la bondad que ha tenido con mi gente, al firmar el Decreto 1851/1968, de 24 de julio.
Pienso que, a la vez, tengo la obligación de manifestar a V.E. que realmente, más que ejercitar un derecho, he cumplido con un deber que me ha sido durísimo, y que se ha suavizado gracias a la noble comprensión de V.E.
Me es muy grato quedar de V.E. afmo. Cap. in Domino
Josemescrivá de B.