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6 julio 2027

La residencia Jenner, en Madrid

6 de julio de 1939
La residencia Jenner, en Madrid

Onésimo Díaz

Posguerra

El 6 de julio, Fernández Vallespín, director de la primera residen cia DYA, firmó el contrato de arrendamiento de dos viviendas en la tercera planta de la calle Jenner. Unos días más tarde, el 14 de julio, la madre del fundador firmó otro contrato de inquilinato para disponer de una tercera vivienda en la primera planta.

Mientras se realizaba la mudanza y las primeras obras en la nueva residencia, el fundador marchó a predicar ejercicios espirituales a Vitoria y Ávila, como se verá en el epígrafe siguiente. Cuando regresó a Madrid, el 25 de julio, fiesta de Santiago apóstol y patrono de España, los hombres del Opus Dei ya estaban instalados en el piso de la calle Jenner. Enseguida comenzaron las obras de la residencia de estudiantes. En aquellos días de verano trabajaron pintores, carpinteros y albañiles. A las once de la noche del sábado 22 de julio terminaron la mudanza. Al día siguiente algunos durmieron en la nueva residencia, aunque todavía solo disponían de un único piso y quedaba mucho por hacer. Uno de los que colaboraba en estos menesteres, además de preparar sus exámenes, era Hernández Garnica; otros dos que consiguieron quedarse definitivamente en Madrid fueron Botella y Portillo, ya libres de sus obligaciones militares. A finales de julio, Casciaro y Alonso-Martínez recogieron el oficio de licenciamiento en su destino militar de Valencia.

Como en los meses pasados, se envió un número de Noticias a los jóvenes que habían vivido o frecuentado la residencia de la calle Ferraz. El fundador escribió unas palabras, exhortando a prepararse bien para el curso siguiente en la nueva residencia:

Id orientando bien el estudio, que la orientación es siempre considerable ganancia de tiempo. Vais a tener cursos abreviados y serán muy provechosos si unís a la laboriosidad, una clara delimitación de objetivos: aquella materia, este idioma, estos problemas. No paséis por la carrera como si toda ella fuese una llanura. Buscad los relieves. Tened personalidad. Trazad vuestro surco. Y que los surcos de todos, hagan producir el campo del Padre de familias, las almas que llenan el mundo.