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27 de julio de 1946
Las solemnidades
Francisca R. Quiroga
La transmisión de un acontecimiento y un mensaje
En 1970, en 14 de febrero, les comentaba: "A mí no me gustan las solemnidades, ya lo sabéis; las esquivo. Es natural que vosotras estéis muy contentas, que hagáis muchas acciones de gracias. Yo también las hago: pero no haremos ninguna cosa rara, que no es propio del Opus Dei".
Se conserva una carta de san Josemaría, fechada en Roma el 27 de julio de 1946, dirigida a los miembros del Consejo General que residían en Madrid, en la que se refiere a la buena marcha de las gestiones para obtener la posibilidad de celebrar la Santa Misa de medianoche del 31 de diciembre al 1 de enero, del 13 al 14 de febrero y del 1 al 2 de octubre.
Con su ejemplo y con su palabra, el fundador enseñó a los miembros del Opus Dei cómo celebrar las fiestas de una manera sencilla, pero entrañable, alegre, sumamente grata. En primer lugar sugirió desde el principio que en los centros celebraran algún acto de culto que no vivían en las jornadas ordinarias. Así, en la fiesta del 14 de febrero -cuando era posible- tenían Misa en la medianoche, para empezar ese día grande con la acción de gracias central, que es el Sacrificio eucarístico. Desde el primer 14 de febrero celebrado en un centro -el de la calle Jorge Manrique- tuvieron exposición del Santísimo Sacramento y Bendición.
También se esmeraban en confeccionar para ese día algún ornamento o algún lienzo litúrgico nuevo, más digno, que hacían llegar al Padre, o un vaso sagrado más rico. En una carta de 10 de enero de 1956, dirigida a los miembros del Opus Dei que residían en Madrid, san Josemaría escribía: "Muy bonito, el cáliz: lo usaremos, por primera vez, el próximo 14 de febrero: se tenían muy calladas esta hazaña vuestras hermanas. Dios las bendiga".