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14 de julio de 1949
El primero y la primera de Estados Unidos
Ana Sastre
Tiempo de caminar
Dick Riemman es simpático, emprendedor y servicial […]. El día 14 de julio le hablan de vocación al Opus Dei. Y el 15, aniversario de la muerte de Isidoro Zorzano, el primer hombre de Estados Unidos escribe al Padre pidiendo su admisión en la Obra. Le contestará muy pronto desde Roma haciéndole partícipe de la responsabilidad, bendita responsabilidad, que ha caído sobre él por ser la primera vocación de su país.
El grupo de la Sección de mujeres llega con Nisa González Guzmán a la cabeza. Previamente ha pasado por Roma. El Padre habla con esta mujer que sabe ya de circunstancias de comienzo, y vuelca toda su experiencia para facilitarles el camino.
«Si sois fieles, en cuatro o cinco años, haremos una labor inmensa... pero si sois fieles (...): necesito vuestra fidelidad».
Al principio, apenas ejercen otra profesión distinta de la de administrar la Residencia de Woodlawn. Esta situación no debe durar mucho porque el Padre no quiere que, dedicadas en un primer momento sólo a esa tarea, puedan dar una idea limitada del carácter de la Sección femenina de la Obra. No obstante, a pesar de su pequeño radio de influencia y relación, pronto pedirá la admisión Pat Lind, la primera norteamericana del Opus Dei.
La casa de la Sección de mujeres se llamará “Kenwood”, y se abrirá en Chicago. En el oratorio se coloca un relicario que el Fundador dio a Nisa antes de que saliera de Roma camino de los Estados Unidos. Se trata de una reliquia de Santa Teresa sobre damasco rojo. Esta santa castellana, práctica y andariega, es bien conocida en América. Y popular. No en vano abrió, a fuerza de tesón, nuevos caminos humanos y divinos para poner la luz del Evangelio en las encrucijadas de los hombres.