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28 junio 2027

Amor a la Iglesia

28 de junio de 1974
Amor a la Iglesia

François Gondrand

Historia del Opus Dei y de su Fundador

Las consideraciones del Padre adquieren un matiz concreto en cada nación de América, como si captase inmediatamente sus características propias. En Brasil, por ejemplo, país de dimensiones continentales, donde todas las razas se mezclan y confunden, anima a sus oyentes a prepararse para dispersarse por el mundo entero; a rezar y a trabajar por el apostolado que deberán realizar en el Brasil y desde el Brasil.

En Argentina, a partir del 7 de junio, hace una invitación parecida, evocando las vastas llanuras de la Pampa, y en Chile, recién salido de las convulsiones políticas que lo han agitado, pide a quienes le escuchan, entre el 28 de junio y el 9 de julio, que no sean cristianos pasivos, que amen a la Iglesia, que sean buenos ciudadanos de su país, que quieran bien a todos sus compatriotas; ¡sin ninguna excepción de ninguna clase! Que tengáis el corazón muy grande para ver con afecto, insisto, a todo el mundo.

Ha pedido todo esto a la Virgen en los santuarios que ha visitado: Lo Vásquez, entre Santiago y Valparaíso; La Aparecida, en Brasil; Nuestra Señora de Luján, en Argentina... En todos ellos ha pedido también, para él, para sus hijos, para los sacerdotes, para todos los cristianos, la gracia de la fidelidad y de la lealtad.

Lealtad a la Iglesia: ese será el tema central de sus consideraciones en esos países de América, como lo había sido siempre, también dos años antes en la Península Ibérica: No se puede arrancar un sillar de la Iglesia de Dios sin tirar abajo la Iglesia entera. Una de las labores que os recomiendo -que podéis hacer como la hago yo, y aún mejor, porque tenéis más amor, porque sois mejores- es que, cuando veáis que arrancan una piedra de la Iglesia, vayáis allá, os pongáis de rodillas, la beséis, y, poniéndola sobre vuestros hombros, la volváis a colocar en su sitio. -Padre, ¿cómo la colocaremos? -Con el deseo, porque nosotros no tenernos capacidad para hacer otra cosa. Sí tenemos, en cambio, deseos de santidad, de hacer bien a las almas, de ser fieles a esta Madre Buena, de hacer que no se pierda ni una gota de la Sangre de Cristo Nuestro Señor. ¡Buena labor ésta!