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28 de mayo de 1944
Subdiaconado de los tres primeros
Inédito
Algunas fechas de la vida de san Josemaría
Domingo. Subdiaconado de los tres primeros sacerdotes en el Oratorio de Diego de León por D. Marcelino Olaechea, entonces obispo de Pamplona a las ocho de la mañana. El oratorio estaba adornado con una gran profusión de flores rojas. Para aumentar la capacidad del oratorio, se abrieron las puertas del anteoratorio y de la sacristía. Asistieron los de Casa de Madrid y algunos residentes de la Moncloa, de los que bastantes habían estado ya en Ferraz. Al terminar la Misa, don Marcelino Olaechea se volvió hacia los asistentes y, apoyado en el báculo, dirigió unas palabras de felicitación a los tres y a todos: "Esta es verdaderamente la Obra de Dios. A quien más se le da, más se le exige: hay que corresponder con el entregamiento total". Luego se refirió a la contradicción sufrida en esos años y terminó felicitando nuevamente a todos. Al final se cantó el Salmo II. San Josemaría volvió a acostarse al acabar la ceremonia -estaba enfermo desde días antes-, por lo que la tertulia de la noche fue en su cuarto. Todos se sentaron en el suelo, junto a la cama. El Padre, a pesar de su malestar físico, estaba feliz. Entre otras cosas dijo que, como en la ceremonia de la mañana habían intervenido algunos de los presentes, sosteniendo la palmatoria para que el obispo pudiera leer, dijo que se harían unas vestiduras especiales para que los seglares pudieran ayudar dignamente en las funciones litúrgicas solemnes. Esta idea cuajó, años después, con las vestes académicas. En días sucesivos hubo varias Misas cantadas para que los subdiáconos pudieran ejercitar la orden recibida.