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24 mayo 2027

Su gran humildad

24 de mayo de 1965
Su gran humildad

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

El pincel con que el artista pinta su cuadro, el sobre en el que alguien envía una carta con un mensaje, el lodo del que se vale el taumaturgo para devolver la vista a un ciego...Eso se considera. Y nada más. En 1965, después de una estancia en Pamplona, en la que ha desarrollado una predicación multitudinaria y de espléndida eficacia, comenta cómo le llenaron de vergüenza las manifestaciones de afecto que recibía: "¡me llevaban y traían como a un san Roque!". Y agrega: "Luego me enteré de que hubo muchas conversiones, confesiones de gente dejada... Y yo me acordaba del lodo con que el Señor abrió los ojos del ciego del Evangelio...".

Y a la periodista rodhesiana Lynden Parry Upton, que insiste en agradecerle su conversión al catolicismo y el hallazgo de su vocación al Opus Dei, le contesta sin tener que pensarlo dos veces:

- ¡Todos tenemos tanto que agradecer al Señor! A mí no. Dios escribe una carta y la mete dentro de un sobre. La carta se saca del sobre... y el sobre se tira a la basura.