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5 de abril de 1974
Cavabianca
Ana Sastre
Tiempo de caminar
Las obras comienzan el 9 de enero de 1971, día en que el Padre cumple 69 años. El 7 de marzo de 1974 ya podrán trasladarse a Cavabianca algunos alumnos del Colegio Romano y el grupo de la Sección de mujeres que se va a hacer cargo de la Administración de todo el grupo de edificios.
Los dos primeros altares que el Padre consagra son los de Nuestra Señora del Buen Consejo y el de Santa María Reina, en la casa de la Sección de mujeres. La ceremonia tiene lugar el 5 de abril de 1974.
La imagen que preside el oratorio de Santa María Reina tiene una historia larga y entrañable. Su procedencia es suiza, y la consiguieron algunos italianos de la Obra para llevarla al Padre. Cuando llegó a la Casa Central de Roma seguía siendo una preciosa talla de la Virgen, de tamaño natural, entronizada y con el Niño en los brazos, pero estaba muy deteriorada por el tiempo y la inclemencia.
Cuando el Fundador la vio por primera vez, sintió el aguijonazo de la emoción: -«¿De dónde te habrán echado, Madre Nuestra? ¡Eres muy hermosa! Quizá estabas en una catedral o en una iglesia muy grande y a ti acudían miles de almas a rezarte. ¡Bienvenida a nuestra casa, Madre nuestra! Te queremos mucho, y procuraremos demostrártelo con obras».
Un pequeño grupo de personas asisten a esta escena de cariño filial y auténtico. Desde ahora hasta su colocación en un oratorio, la imagen tendrá siempre, a sus pies, un jarrón de rosas frescas. Un sacerdote mexicano, artista, se hará cargo de su restauración. Y, en palabras del Padre:
«Como además de ser artista es un hombre de amor, de corazón, como vosotros y como yo -es un enamorado porque la vida nuestra es vida de amor; si no, no vale la pena-, en varios sitios del vestido de la imagen -y casi invisible- escribió: amo-te, amo-te».