-
19 de febrero de 1938
Sus cartas transmiten esta energía humana y sobrenatural
Ana Sastre
Tiempo de caminar
También el afecto desbordante por sus hijos y amigos. Escribe a Tomás Alvira en febrero de 1938: «Jesús te guarde.
Querido Tomás: ¡Qué ganas tengo de darte un abrazo! Mientras, te pido que nos ayudes, con tus oraciones y tus trabajos.
Yo voy corriendo de un lado a otro: acabo de venir de Vitoria y Bilbao. Y antes: Palencia, Valladolid, Salamanca y Ávila. Ahora estoy curando un catarro que pesqué en el Norte. Después, voy a León y Astorga.
Tomasico: ¿cuándo harás una escapada, para que nos veamos?»