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10 de febrero de 1938
Sigue su enfermedad de Burgos
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
Era de esperar que el mal fuese ligero, que se le pasase con unos días de reposo. No fue así. Empeoraba. Guardando cama recibió carta del Vicario de Madrid, Sr. Morán, que le citaba para el 10 de febrero en Salamanca. Derrengado, y completamente afónico, apunta el día 8: Sigo afónico. Mañana he de ir a Salamanca [...]. No sé si acostarme. Pudo más su diligencia, pero tuvo que cortar el viaje y pasar la noche en Medina del Campo, sin dormir apenas y con mucha fiebre. Se rehízo y consiguió llegar a su destino. Almorzó en Salamanca con don Francisco Morán y charlaron de la Obra largo y tendido. Hizo don Josemaría al Vicario un recorrido mental de su vida en Madrid, de la evasión, del apostolado en los frentes y en la retaguardia, de sus visitas a los Prelados... Le leyó la Carta Circular. Le habló de sus ejercicios espirituales y de su vida interior. Quedaba así don Francisco enteramente al corriente de la Obra y no sólo de su historia externa. Recordaron los tiempos de la República, cuando don Josemaría no estaba aún incardinado en Madrid y trataba de hacerse entender, para conseguir licencias ministeriales. Comentaron luego los diez años de labor que llevaba la Obra, y el Vicario se reía con toda su alma cuando le preguntó don Josemaría: ¿qué me habría dicho, si en 1928 le hubiera yo ido a decir —"necesito quedarme en Madrid, porque Jesús quiere que haga una Obra muy grande"?
De la conversación mantenida el 10 de febrero de 1938 con el Sr. Vicario General de Madrid, hay nota manuscrita del Fundador, que comienza: Todo lo que diga de cariño, para la Obra y para mí, es poco. Con verdadero entusiasmo, habló el Sr. Morán de todo lo nuestro, como si fuera cosa suya, y a continuación hace un recordatorio de los temas tratados.