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15 noviembre 2027

Tribulación promovida por la Falange contra el Padre

15 de noviembre de 1966
Tribulación promovida por la Falange contra el Padre

Vázquez de Prada

El Fundador del Opus Dei

Con fecha de 29-X-1966 enviaba el Fundador a Mons. Dell’Acqua una nota, que en uno de sus párrafos decía: Adjunto fotocopia de una carta que he enviado al ministro Solís. Pienso que le causará impresión y espero que al darse cuenta de que, al exponer las razones sobrenaturales y lógicas que considero conveniente, le trato de Excelencia en lugar de llamarle de tú, quizá le haga reflexionar (en EF-661029-1, Appunto).

De dicha carta recibió también copia don Juan de Borbón y Battenberg, que acusa recibo desde Estoril (Portugal), el 15 de noviembre:

«Mi querido Don José María:

Me ha sido entregada a mano una copia de tu brillante y enérgica carta al Ministro Secretario General del Movimiento protestando de la injusta campaña de prensa contra el Opus Dei.

Estimo ha sido un gran acierto aclarar las cosas que ciertas personas no han querido comprender desde un principio y era de todo punto necesario cortar de una vez para siempre.

He visto también con agrado la visita de la Reina Madre de Inglaterra a Netherhall House, en Londres, y los acertados comentarios que hizo a la prensa a la salida.

Encomendándome a tus valiosas oraciones, recibe un fuerte abrazo, besándote la mano, de tu afmo.» (RHF, D-30752).

Pero el sacerdote sí que sabía defenderse, y escribió una carta clara, contundente y muy caritativa, dirigida a José Solís Ruiz, Ministro Secretario General del Movimiento:

Roma, 28 de octubre 1966
Muy estimado amigo:

Hasta aquí me llega el rumor de la campaña que, contra el Opus Dei, hace tan injustamente la prensa de la Falange, dependiente de V. E.

Una vez más repito que los socios de la Obra —cada uno de ellos— son personalmente libérrimos, como si no pertenecieran al Opus Dei, en todas las cosas temporales y en las teológicas que no son de fe, que la Iglesia deja a la libre disputa de los hombres. Por tanto, no tiene sentido sacar a relucir la pertenencia de una determinada persona a la Obra, cuando se trate de cuestiones políticas, profesionales, sociales, etc.; como no sería razonable, hablando de las actividades públicas de V. E., traer a cuento a su mujer o a sus hijos, a su familia.

Con ese modo de proceder equivocado se comportan las publicaciones que reciben inspiración de su Ministerio: y así no logran más que ofender a Dios, confundiendo lo espiritual con lo terreno, cuando es evidente que los Directores del Opus Dei nada pueden hacer para cohibir la legítima y completa libertad personal de los socios, que nunca ocultan —de otra parte— que cada uno de ellos se hace plenamente responsable de sus propios actos y, en consecuencia, que la pluralidad de opiniones entre los miembros de la Obra es y será siempre una manifestación más de su libertad y una prueba más de su buen espíritu, que les lleva a respetar los pareceres de los demás.

Al atacar o defender el pensamiento o la actuación pública de otro ciudadano, tengan la rectitud —que es de justicia— de no hacer referencia, desde ningún punto de vista, al Opus Dei: esta familia espiritual no interviene ni puede intervenir nunca en opciones políticas o terrenas en ningún campo, porque sus fines son exclusivamente espirituales.

Espero que habrá comprendido mi sorpresa, tanto ante el anuncio de esa campaña difamatoria como al verla realizándose: estoy seguro de que se dará cuenta del desatino que cometen y de las responsabilidades que en conciencia adquieren ante el juicio de Dios, por el desacierto que supone denigrar a una institución que no influye —ni puede influir— en el uso que, como ciudadanos, hacen de su libertad personal sin rehuir la personal responsabilidad, los miembros que la forman, repartidos en los cinco continentes.

Le ruego que ponga un final a esa campaña contra el Opus Dei, puesto que el Opus Dei no es responsable de nada. Si no, pensaré que no me ha entendido; y quedará claro que V. E. no es capaz de comprender ni de respetar la libertad, qua libertate Christus nos liberavit, la libertad cristiana de los demás ciudadanos.

Peleen ustedes en buena hora, aunque yo no soy amigo de las peleas, pero no mezclen injustamente en esas luchas lo que está por encima de las pasiones humanas.

Aprovecho esta ocasión para abrazarle y bendecirle, con los suyos,

in Domino.

El Fundador era verdaderamente un "romántico", que luchaba por la libertad sin meterse en política. Porque si bien la política es arte de gobierno, con muchas posibilidades y muy variada inspiración, no hay que olvidar que es también puerta de acceso al poder. Para Mons. Escrivá, el respeto a la libertad humana era la mejor garantía de la unidad interna de la Obra; mientras que la ambición de poder llevaría derechamente a su desintegración. Tal es la condición común del hombre: una perenne tentación de imponer la propia voluntad a sus conciudadanos. Razones en las que, aparte las sobrenaturales, se apoyaba el Fundador para afirmar que un Opus Dei metido en política es un fantasma que no ha existido, que no existe y que nunca podrá existir: la Obra, si sucediera ese caso imposible, inmediatamente se disolvería.