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29 octubre 2027

Los Rosales

29 de octubre de 1944
Los Rosales

Vázquez de Prada

El Fundador del Opus Dei

Pronto empezaron las obras de acondicionamiento del inmueble con el fin de utilizarlo para dar cursos de retiro. Por instancia fechada el 29 de octubre de 1944 don Josemaría suplicaba al Obispo que: se digne otorgar el oportuno permiso para fundar esa Casa de Ejercicios en Villaviciosa de Odón. Un mes más tarde, con el oratorio ya listo y acabado, elevará otra instancia, solicitando, de esa misma autoridad eclesiástica, que se digne concedernos Oratorio semipúblico con Sagrario en la finca Los Rosales, de Villaviciosa de Odón, mientras se llevan a cabo los preparativos de la Casa de Ejercicios y se construye la capilla definitiva.

Posteriormente pensó el Padre que Los Rosales bien podía ser un centro de formación de las mujeres de la Obra. Sentía urgente necesidad de ello, pues el centro de Jorge Manrique resultaba insuficiente para los proyectos apostólicos que el Fundador tenía en la cabeza en 1945. Para don Josemaría no se trataba de una posibilidad sino de una realidad con claridades de presente. Y así, la tarde en que tomaron posesión de Los Rosales, animaba a sus hijas diciéndoles: Ahora estáis sólo dos, pero muy pronto seréis doscientas, dos mil.

El primer invierno en Los Rosales se les hizo largo a aquellas mujeres. De tiempo en tiempo algunas de las que allí vivían iban por turnos a descansar o cambiar de ambiente. Y cuenta Marichu Arellano que, en abril de 1945, viendo el Padre la mesa que tenían para comer, que era pequeña, les indicó que sería conveniente poner otra mucho más grande, asegurándoles que ese mismo año la mesa resultaría insuficiente.

Las mujeres venían a la Obra con ritmo lento y espaciado. En julio del 45 comenzó en Los Rosales un curso de formación. El Padre les dirigía la meditación de la mañana y, a continuación, celebraba misa. Seguidamente les daba clases o charlas sobre puntos fundamentales del espíritu de la Obra. En esta tarea le ayudaban los primeros sacerdotes, uno de los cuales acompañaba siempre al Padre.

«Nos repetía —recuerda Carmen Gutiérrez Ríos— que nos necesitaba especialmente fieles; que sin serlo, estorbábamos en la Obra y un día nos dijo que, si éramos de verdad fieles, pronto estaríamos extendidas, como en abanico, por el mundo entero. En primer lugar, por todas las provincias de España y a la vez y luego, por Estados Unidos, México, Inglaterra y, a continuación, por el mundo entero.

Cuando el Padre decía estas palabras, sólo teníamos tres Centros: Moncloa, Jorge Manrique y Los Rosales. Soñaba el Padre en voz alta y nos invitaba a soñar: Soñad y os quedaréis cortas».