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21 de octubre de 1960
Investido “honoris causa” por Zaragoza
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
El 21 de octubre el Rector de la Universidad de Zaragoza, en un solemnísimo acto de investidura académica, le confirió el grado de Doctor honoris causa. Seguidamente, el nuevo Doctor pronunció un discurso en el que no pudo menos de remover memorias de su vida universitaria en Zaragoza. El tema de la disertación era: Huellas de Aragón en la Iglesia universal. Por la tarde, y durante el resto de su estancia en la capital, una riada de gente, amigos y viejos conocidos, invadía el palacio arzobispal, donde Mons. Casimiro Morcillo le había obligado a hospedarse. «Jóvenes y menos jóvenes —refiere un testigo— pugnaban por acercarse a nuestro Padre y conseguir de él una bendición, una señal de la cruz en la frente, un beso, una caricia, o simplemente rozar su sotana». Recibía con agradecimiento el homenaje que se hacía a su persona, aunque hondamente sumido en otros pensamientos, como si sus méritos le fuesen cosa ajena. ¿Qué se hizo de tanto honor? El anillo doctoral que enaltecía su mano en la ceremonia de investidura, al llegar el Fundador a Roma pasó a honrar las orejas de un burrito de terracota expuesto en una vitrina.
Su estancia en Zaragoza fue breve y colmada de recuerdos: la insistente jaculatoria Domina, ut sit!, recitada a diario en el Pilar; la dolorosa primera misa en la capilla de la Virgen; el querido seminario de San Carlos y las prolongadas vigilias en una de las tribunas de la iglesia, a solas con el Santísimo...; y el ansia con que recorrió el palacio arzobispal hasta dar con la capilla en que el Cardenal Soldevila le confirió la tonsura… Tanto gozo y tan largo padecer.