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15 de octubre de 1867
Un poco de sus abuelos
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
Doña Dolores Albás y Blanc, madre de Josemaría, pertenecía a una familia originaria de Aínsa, capital del Sobrarbe, a medio camino entre Barbastro y las cumbres del Pirineo. En el siglo XVIII los Albás habían adquirido carta de nobleza rural en la comarca. Pero no se establecieron en Barbastro hasta bien entrado el siglo XIX, cuando en 1830 un tal Manuel Albás Linés casa con Simona Navarro y Santías. De este matrimonio nacieron cuatro hijos. Los dos mayores —Pascual y Juan— contrajeron matrimonio, el mismo día, con dos hermanas: Florencia y Dolores Blanc. Muy bien se llevaban entre sí las dos parejas, porque ambos matrimonios ocuparon pisos vecinos en la misma casa (número 20 de Vía Romero), a la que pronto, en consideración a la abundante prole que la poblaba, se conoció como "casa de los chicos".
La pareja Pascual y Florencia tenía ya doce hijos (aunque solamente nueve de ellos sobrevivieron), cuando en 1877 Florencia dio a luz dos hijas gemelas. A las niñas se les bautizó con los nombres de Dolores y María de la Concepción. Esta última murió a los dos días de nacer. La otra niña, fue con el tiempo la madre de Josemaría. Y cuando éste, ya sacerdote, tuviese que hacer públicamente hincapié en el gran beneficio espiritual que representa un pronto inicio a la vida cristiana en virtud del sacramento del bautismo, citaba el caso de sus padres: que fueron bautizados el mismo día en que nacieron, habiendo nacido sanos. Así consta, ciertamente, en las actas de bautismo. De la madre se dice: «bauticé solemnemente una niña que nació a las dos de la tarde del mismo día (23 de marzo de 1877)»; y en la del padre se lee: «bauticé solemnemente un niño nacido a la doce del mismo (día 15 de octubre de 1867)».
Como se ve, la familia era numerosa y sus costumbres cristianas. De manera que no es sorprendente que, al tiempo de ser recibido en el seno de la Santa Madre Iglesia, el niño Josemaría contase con tres tíos sacerdotes: mosén Teodoro, un hermano de don José; y Vicente y Carlos, hermanos de doña Dolores. Además tenía, por parte de madre, dos tías religiosas: Cruz y Pascuala. Todo esto sin entrar en la investigación de la media y lejana parentela.
Estando en Burgos durante la guerra civil española, un 10 de enero de 1938 presentaron al Fundador a un cura párroco de Madrid, el cual, inmediatamente se adelantó gozoso a manifestar a don Josemaría que era amigo de Carlitos, Alfredo y José, tres sacerdotes parientes de la madre. Anécdota que recogería con un obiter dictum: se ve que la familia de mi madre tiene conocidos hasta en Siberia. Es una manera de hablar, una simple referencia a los abundantes parientes de la madre. Don Carlos, don Alfredo y don José eran tres sacerdotes emparentados con aquellas dos parejas de hermanos que recibieron la bendición nupcial el mismo día.
El 19 de septiembre de 1898 contrajo matrimonio don José Escrivá —«soltero, natural de Fonz, vecino de Barbastro, comerciante»— con doña Dolores Albás —«soltera, natural y vecina de Barbastro»—. Tenían los novios treinta y veintiún años de edad, respectivamente. El casamiento se celebró en la capilla del Santo Cristo de los Milagros, en la catedral, y ofició don Alfredo Sevil, tío de la contrayente, Vicario General del Arzobispo de Valladolid, y uno de los conocidos hasta en Siberia.
El Santo Cristo de los Milagros era una hermosa talla medieval, que se encontraba en una capilla adosada al recinto catedralicio, pues se había construido, en 1714, sobre uno de los torreones de las antiguas defensas. Esta fusión de la catedral con la muralla, frecuente en otras muchas ciudades-fortaleza del medioevo, era símbolo conforme con la historia de sus pobladores.