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1 de enero de 1950
Trabajo de El Padre
François Gondrand
Historia del Opus Dei y de su Fundador
El día de Navidad de 1949, el Papa Pío XII inaugura el año jubilar golpeando por tres veces, con un martillo de plata, la Puerta Santa, situada a la derecha del peristilo de la basílica de San Pedro. Millares de peregrinos han llegado a Roma para asistir al acto.
El 1.° de enero de 1950, Mons. Escrivá de Balaguer, acompañado por don Álvaro del Portillo y otros dos de sus hijos, se dirige a San Pedro para ganar las indulgencias del Año Santo, siguiendo la antigua tradición cristiana.
Para el Opus Dei, va a ser un año de mayor esfuerzo y, si Dios quiere, de gracia. El Fundador tiene que hacer, además, dos importantes peticiones: que prosiga la expansión de la Obra en muchos países y que llegue pronto la aprobación definitiva de la Santa Sede, aunque sabe que esto será sólo un paso para llegar a la configuración jurídica propia del Opus Dei.
En Villa Tévere, mientras tanto, las obras avanzan. La estructura fundamental del edificio que da a la calle de Villa Sacchetti está concluida. En cuanto a la Villa central, se estudian las obras necesarias para añadir dos plantas.
Poco a poco, se ha ido instalando la parte habitable de la portería, que se llena de personas que la visitan para recibir dirección espiritual, estudiar, rezar o hablar con algún amigo. En Castelgandolfo, por otra parte, se organizan cursos de retiro y convivencias.
Los miembros de la Obra que visitan Roma van a ver al Padre. Ver a sus hijos, le causa una gran alegría. Padece muchas molestias por la grave diabetes que le aqueja, pero él ofrece por quienes le visitan, por todos sus hijos dispersos por el mundo y por los apostolados que tan generosa-mente hacen, su fatiga, la sed debida a la enfermedad y el hambre que el régimen a que está sometido le causa. Y también, desde luego, las largas horas de trabajo que constituyen el núcleo fundamental de sus jornadas.
Sigue en el cumplimiento exacto de las obligaciones de ahora. -Ese trabajo -humilde, monótono, pequeño- es oración cuajada en obras que te dispone a recibir la gracia de la otra labor -grande, ancha y honda- con que sueñas: poner a Cristo en la cumbre y en la entraña de todas las actividades de los hombres.
Durante largos meses, el Padre no sale de Roma, excepto para hacer breves visitas a sus hijos en Castelgandolfo, especialmente en verano y por las tardes.
Desde finales de 1949, viene trabajando, con ayuda de don Álvaro del Portillo, en la preparación de la definitiva aprobación pontificia, que vendrá a completar y perfilar el "decreto de alabanza" de 1947. La documentación que hay que presentar en la Santa Sede es importante y llega a ocupar tres mesas de su despacho. Con frecuencia, velan hasta muy tarde.
El Padre no se olvida, por eso, de seguir de cerca los progresos de los apostolados de la Obra en el mundo.