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22 de septiembre de 1931
Estuve considerando las bondades de Dios conmigo
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
Fue, probablemente al salir de Santa Isabel, cuando se posesionó de todo su ser la gozosa claridad de saberse hijo de Dios, manteniendo por largo rato una oración de unión y agradecimiento mientras caminaba por las calles. Esto sucedía el 22 de septiembre, según cuenta en una catalina:
Estuve considerando las bondades de Dios conmigo y, lleno de gozo interior, hubiera gritado por la calle, para que todo el mundo se enterara de mi agradecimiento filial: ¡Padre, Padre! Y —si no gritando— por lo bajo, anduve llamándole así (¡Padre!) muchas veces, seguro de agradarle.
Durante una larga temporada a duras penas podía retener en su boca los sentimientos filiales para con Dios. Todo su día estaba empapado de afectos, y la oración se prolongaba de la mañana a la noche; por más que en una ocasión advierta: conste que hago poca oración y a destiempo. Dos días más tarde, el 13 de octubre, puntualiza:
Dije el otro día que hago poca oración, y he de rectificar o, mejor, explicar el concepto: no tengo orden —hago propósito de tenerlo, desde hoy—, no suelo hacer meditación (desde hoy también tendré una hora diaria), pero oración de afectos, muchos días, la estoy haciendo desde la mañana a la noche: claro, que algunos ratos, de un modo especial.