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4 agosto 2027

Llega a Inglaterra, por primera vez

4 de agosto de 1958
Llega a Inglaterra, por primera vez

Ana Sastre

Tiempo de caminar

El Fundador llega a Inglaterra, por primera vez, en 1958. Se alojará en un chalet de Courtenay Avenue, muy cercano a Netherhall House, y que pertenece a una familia hebrea. Es el 4 de agosto, y a la mañana siguiente, martes, celebra su primera Misa en el Reino Unido.

A media mañana se acerca a la Residencia y se reúne con sus hijos, que le enseñan, entusiasmados por su presencia, toda la casa. Como siempre, les abre horizontes inmensos y vuelve a ocuparse, insistentemente, de la futura labor en Oxford y en Cambridge. En el dorso de una fotógrafa colocada sobre la mesa de Dirección, escribe: “«Sancta Maria, Sedes Sapientiae, filios tuos adiuva”; Oxford, Cambridge, 5-VIII-58». Esta misma mañana pasa un largo rato con las mujeres de la Obra en una nueva Residencia que han iniciado en 1956, Rosecroft House. Y, además, se comienzan las gestiones para conseguir un inmueble en la zona universitaria de Oxford. Juan Antonio Galarraga se entrevista con Bishop Graven, y le habla de los proyectos de Monseñor Escrivá para montar un College y dedicar el esfuerzo de la Obra a una tarea universitaria. Inmediatamente le pone en comunicación con Monseñor Gordon Wheeler, Administrador de la Catedral de Westminster. Wheeler es converso anglicano y ha estudiado en Oxford. Conoce muy bien la Universidad. Además, sabe que hay una casa, en buenas condiciones, que está a la venta. Se trata de Grandpont House.

En los días siguientes, el Padre y don Álvaro, guiados por un buen conocedor de Londres, recorren los lugares más representativos. Admira la solidez y seriedad del mundo anglosajón. Y aquí, junto a los grandes edificios de bancos, empresas, comercios, hoteles, la prisa y la indiferencia, se siente incapaz, sin fuerzas para caldear el ambiente y se dice a sí mismo: «Josemaría, aquí no puedes hacer nada».

Después, comentaría:

«Estaba en lo justo: yo solo no lograría ningún resultado; sin Dios, no alcanzaría a levantar ni una paja del suelo. Toda la pobre ineficacia mía estaba tan patente, que casi me puse triste; y eso es malo (...). ¡Es mala cosa la tristeza!

De pronto, en medio de una calle por la que iban y venían gentes de todas las partes del mundo, dentro de mí, en el fondo de mi corazón, sentí la eficacia del brazo de Dios: tú no puedes nada, pero Yo lo puedo todo; tú eres la ineptitud, pero Yo soy la Omnipotencia. Yo estaré contigo, y ¡habrá eficacia!, ¡llevaremos las almas a la felicidad, a la unidad (...)!

¡También aquí sembraremos paz y alegría abundantes!».

La reacción del Fundador es inmediata y piensa que hay que trabajar en Inglaterra y desde Inglaterra... porque es una encrucijada del mundo.