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29 agosto 2027

Comienza la labor en Estados Unidos.La residencia Woodlawn

29 de agosto de 1949
Comienza la labor en Estados Unidos

Ana Sastre

Tiempo de caminar

En agosto de 1949 les entregan, después de muchas gestiones, las llaves de la futura Residencia, que ha de llamarse Woodlawn. Don José Luis recuerda los pasos que ha visto dar al Padre tantas veces al comenzar las tareas de una nueva instalación: primero el oratorio. La mejor habitación del inmueble. Pero... ¿con qué medios van a montarlo? Sólo conservan, en la agenda, un trozo de papel con la dirección de unas señoras norteamericanas. Se la dio don Álvaro del Portillo antes de salir de España. Es el momento de realizar la primera visita.

Su anotación les lleva hasta una casa modesta, de ladrillo, sin jardín. Clara y Sophie Dalliden están encantadas de recibirles. Quedan impresionadas al conocer el proyecto de montar una Residencia tan cerca del campus de la Universidad. Son dos mujeres de edad madura, y les parece que esta tarea es de una audacia inconcebible. Este Centro docente es de confesionalidad baptista, fundado en el siglo XVII. En este momento, su eclecticismo y frialdad son notorios.

Las hermanas Dalliden no esperan a que don José Luis les enumere sus dificultades económicas. Han comprendido. En el piso bajo de su casa existe un negocio de ornamentos y objetos litúrgicos que lleva un sobrino suyo. Ellas regalarán el altar y el Sagrario para el nuevo oratorio. Y cumplirán su palabra. Después de bien pintada y limpia, la mejor habitación de Woodlawn estará preparada muy pronto.

El 29 de agosto de 1949, escribe don José Luis Múzquiz:

«¡Ya estamos en "Woodlawn"! Nos dieron las llaves el viernes y estamos ahora en pleno jaleo de organización, limpieza, etc. La casa es magnífica, cada vez nos gusta más (...). Tenemos un pequeño espacio con "lawn" (césped) delante de la casa y otro detrás, que regamos con esas máquinas automáticas que usan por aquí. De vez en cuando baja de los árboles alguna ardilla, y los grillos cantan durante la noche.

La casa pensamos que le gustará al Padre (...). Algunas habitaciones con zócalo de madera, y toda ella fuerte, potente y robusta».