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29 mayo 2027

No se siente necesario

29 de mayo de 1931
No se siente necesario

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

Porque se sabe sólo receptor y transmisor de un mensaje "viejo y nuevo como el evangelio" -la universalidad de la llamada a la santidad, para todos los hombres y mujeres, en toda circunstancia, en todo tiempo y en todo lugar-, entiende muy tempranamente que cada uno de los de la Obra puede y debe "hacer el Opus Dei en el mundo, siendo tú mismo Opus Dei". Por ello, y porque no se siente necesario, ya en 1931, teniendo sólo 29 años y siendo la Obra apenas una criatura, está dispuesto ya a "pasar el testigo" a otros. En ese año, cuando en España arreciaba una violenta persecución religiosa que degeneró en asesinatos de sacerdotes y en profanaciones y quemas de iglesias y conventos, Escrivá pregunta a un hijo suyo, un muchacho de diecisiete años, casi recién llegado al Opus Dei: "Si a mí me matan, ¿seguirás tú con la Obra?"

Unos años después, en 1936, muy poco antes de estallar la guerra civil española, estando el Padre en la Residencia de la calle Ferraz, en Madrid, llama a unos cuantos jóvenes, que son del Opus Dei. Les hace pasar, por separado y uno a uno, al comedor. Y una vez allí, les pregunta:

- Si yo, por cualquier circunstancia, muriese ahora, ¿tú seguirías con la Obra?

- Sí, Padre.

- ¿Me lo juras?

- Sí, Padre. Con todo cariño, se lo juro.

Así lo recuerda, nítidamente, cuarenta años más tarde, Álvaro del Portillo, que fue uno de aquellos jóvenes en quienes Escrivá ya se apoyaba para "traspasarles el palitroque", la encomienda de "hacer el Opus Dei".