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27 de mayo de 1955
Su realismo humilde
Pilar Urbano
El hombre de Villa Tevere
Cierto día de 1955, en Roma, dos mujeres de la Obra van a visitar al prelado don Pedro Altabella quien, ponderando el significado que en la Iglesia universal ha de llegar a tener el Opus Dei, les dice: "Os aseguro que llegará un día en que el nombre de Josemaría Escrivá de Balaguer sonará hasta en el último rincón de la tierra".
De vuelta a Villa Tevere, se lo cuentan al Padre. Escrivá escucha en silencio. Después, y desde esa fibra del "realismo humilde", hace este comentario:
- Es verdad. No se equivoca. Así será... Por eso, todos los días, postrado en tierra y con la frente en el suelo, rezo el Salmo Miserere.