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20 de mayo de 1944
Tonsura de los tres primeros
Ana Sastre
Tiempo de caminar
Antes de recibir la tonsura, que tiene lugar el 20 de mayo, el Padre quiere que se hagan unas fotografías. Desde un punto de vista meramente humano resulta incomprensible que estos hombres, con brillantes carreras y en pleno rendimiento, se preparen al sacerdocio.
Sólo puede entenderse a través de un prisma cristiano.
Como escribirá, años más tarde, Monseñor Álvaro del Portillo en un libro sobre la vocación sacerdotal:
«A partir de su ordenación, toda "recuperación" de aquellas realidades o funciones a las que (el sacerdote), elegido y movido por Dios, renunció para entregarse a su misión, sería ya una pérdida: para la Iglesia, en donde el sacerdote es punto focal de irradiación salifica, y para el mismo sacerdote que, hecho vaso de elección, configurado ontológica y definitivamente “(in aeternum)” por el carácter sacerdotal, se encuentra ante la alternativa de llenar su existencia de vida sacerdotal o tenerla vacía».
Hasta el momento de la ordenación, continúan atendiendo sus obligaciones profesionales como ingenieros: incluso, después de haber recibido las órdenes menores, recuerda José Luis Múzquiz que tuvo que ir a inspeccionar un edificio en construcción.
El arquitecto ha hecho saber al capataz la ordenación sacerdotal de don José Luis. Y así se lo comunica a los obreros:
-«¡El ingeniero se ha hecho cura!»
Sin embargo, cuando visita las obras, la noticia no ha llegado hasta un obrero que trabaja en lo alto de un andamio. Y por poco pierde el equilibrio cuando ve al ingeniero vestido, al uso de la época, con sotana, manteo y sombrero de teja".