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24 abril 2027

La vieja sopera

24 de abril de 1954
La vieja sopera

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

"Amo te". En 1972 sus hijos de Portugal le regalan una vieja sopera de cerámica popular, muy usada y ajustada en la base con muchas lañas. A Escrivá le conmueve. Recuerda que, ya en 1928, tenía sobre la mesa de trabajo un plato tosco, de cerámica de Talavera, con lañas bien visibles, que avivaba su presencia de Dios, la conciencia de su miseria, y su dolor de amor. Hablando de esa sopera portuguesa, deja que afloren las reflexiones que le sugirió esa pieza de vajilla, vieja y desportillada:

- Es una cosa vulgar, pero a mí me encantó, porque se veía que la habían usado mucho y se había roto -debía de ser de una familia numerosa-, y le habían puesto lañas, para seguir empleándola. Además, como adorno habían escrito, y había quedado allí después de sacarla del horno: amo-te, amo-te, amo-te....

Me pareció que aquella sopera era yo. Hice oración con aquel cacharro viejo, porque también yo me veo así: como la sopera de barro, rota y con lañas, y me gusta repetirle al Señor: con mis lañas ¡te quiero tanto! Podemos amar al Señor también estando rotos, hijos míos.

Sí, así se ve, así se siente: barro deleznable. "Soy un botijo de barro, un cacharro que se rompe fácilmente, se llena de lañas, de remiendos. Pienso: Josemaría, si los demás te conocieran, se irían de ti con asco, porque estás lleno de cremalleras por todos los lados".

Pero, a la vez, barro agraciado, miseria invitada al endiosamiento. "se ve que Dios va madurando, como se madura el vino, las almas miserables como la mía (...) Le digo en la Misa: ¡Señor, que te dejes ver Tú a través de mi miseria!". Es, sí, la humilde "copla de la miseria"; pero es también la esperanzada copla del hombre imago Dei, que se atreve a transparentar al Dios que lleva dentro.