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21 de abril de 1948
Continúa con sus viajes
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
Carta fechada en Madrid, el 21 de abril:
Queridísimo Álvaro: un montón de cosas, rápidamente, para que no se me cargue la vista si escribo demasiado. ¡Aún no puedo rezar el breviario! Me he vuelto analfabeto: ni leo, ni escribo.
(A continuación va un sinfín de encargos y preguntas, un auténtico montón de asuntos, expuestos apretadamente).
A fines de mes, iré a Barcelona a pedir limosna. Después bajaré a Málaga, me detendré con Herrera [obispo de Málaga] un día (me ha escrito una carta cariñosa invitándome), y luego a Granada y Sevilla. ¡Si vieras qué pocas ganas tengo de viajar! Me cuesta también mucho ver gente y más gente: y no tengo más remedio, si he de servir a Dios. Siempre como fuera de casa, y —créeme— voy a rastras, porque soy poco mortificado. Paciencia [...].
Sé que te das cuenta de que me callo algunas penas, que nunca faltan.
Prosiguió don Josemaría con sus visitas, pidiendo limosna; y el 20 de mayo regresó a Roma. Vivía el Fundador sujeto a un programa de trabajo que ejecutaba a rajatabla, sin tratar de burlar dificultades. En junio tenía ya trazado el plan de viajes hasta bien entrado el otoño: en la segunda mitad de ese mes recorrería el sur de Italia, Calabria y Sicilia principalmente, aunque sabía que se encontraría con fuertes calores, de esos que hacen acordarse del Purgatorio. El 2 de julio iría a España, donde pensaba aprovechar las vacaciones de verano de sus hijas y de sus hijos, que asistían a los cursos de formación de la Obra, para empujarlos apostólicamente. Y luego, a mediados de octubre, visitaría Oporto y Coimbra.