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17 abril 2027

Presencia de Dios

17 de abril de 1968?
Presencia de Dios

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

Como para el físico todo es precisión, o como para el artista todo es estética, para este hombre todo es presencia de Dios. Por eso es atento con las personas. Por eso es cuidadoso con las cosas. Por eso es aprovechador del tiempo. Por eso, todo, lo grande y lo pequeño, antes o después le lleva a desembocar en la realidad de lo divino. Realidad que para él es gustosamente insoslayable. Ciertamente, toda su vida es una ascesis de entrenamiento, un training esforzado, para aprender a moverse en esa atmósfera de lo divino.

Quiere decir mucho más de lo que se le entiende, cuando habla del "endiosamiento bueno". Impetuosa o sosegada, esa vivencia de lo divino es, al fin, su pasión. Todo es presencia de Dios. Pero no un Dios omnipresente y, sin embargo, distante, lejano, inalcanzable... No. Para Escrivá Dios es un Ser tan cercano, tan accesible, tan íntimo, que es, a la vez, su espectador y su habitante.

Un Dios espectador. Muchas veces habla Josemaría de quien se siente cansado, árido, frío, y ha de rezar como si hiciera, no una farsa, pero sí una comedia: "¿Una comedia? ¡Gran cosa, hijo mío! ¡Haz la comedia! ¡El Señor es tu espectador!... La Trinidad Beatísima nos estará contemplando, en aquellos momentos en los que hacemos la comedia (...) ¡Ser juglar de Dios! ¡Qué estupenda es esa recitación llevada a cabo por Amor, o por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por dar gusto a nuestro Señor!"

Ante ese "espectador divino", Josemaría se siente visto y oído. Más: mirado y escuchado. Más aún: atendido, asistido... contemplado. Sí, esa asistencia del Espectador hace que el comediante sea, a un tiempo, contemplador y contemplado. Josemaría se mueve con el corazón a sus anchas, sabiéndose, no escudriñado, sino mirado con recreo por su Dios. Tiene un Espectador que le sonríe y le estimula. Nunca está solo. Siempre está acompañado.

Y un Dios habitante. No aparecen en la vida interior de Josemaría largos estadios de noche oscura, de soledad interior, de desierto espiritual. Por el contrario, quienes conviven con él, participan en sus tertulias, oyen sus meditaciones, leen sus escritos, conversan de cualquier cosa a lo largo del día... se dan cuenta de que, con la misma naturalidad con que respira, anda siempre entrañado en un trato jugoso y conversador con "los huéspedes" de su alma en gracia. Cree y vive la misteriosa realidad de la inhabitación, de la población trinitaria: a poca confianza que se tenga con él, es fácil observar que su privacidad más íntima está habitada, poblada, por la Trinidad. Su alma es alojadora. No hay campo para la soledad.

A ello se añade la fortísima compañía de la "comunión de los santos". Tiene amistad amena y dialogante con los ángeles y con los santos, que no son para él ni entelequias de bazar teológico ni fósiles de relicario. Entre los santos busca y consigue a sus más eficaces patronos e intercesores en toda coyuntura de necesidad. Y entre los ángeles y arcángeles, a sus más poderosos aliados. Cuando Escrivá habla de los Apóstoles Pedro y Pablo y Juan, o de Nicolás de Bari, de Tomás Moro, de Pío X, de Catalina de Siena, del Cura de Ars... o de los arcángeles Rafael, Gabriel y Miguel, no habla propiamente como "un devoto": habla como un amigo. Y con cada uno tiene un trato singular, personal, individuado. Conoce dónde está el punto fuerte de cada quién; qué asuntos debe encomendarle; qué favores puede solicitarle...

Y no sólo se acuerda "de Santa Bárbara, cuando truena", sino que sabe admirar el celo sacerdotal de Juan Bautista María Vianney, o el ardiente amor a la Iglesia de Catalina de Siena, o la valentía heroica de Tomás Moro... Y, como amigo, les visita a su paso por Ars, o por Siena, o por Canterbury... También, cuando viaja a Coimbra, se acerca a venerar los restos de Santa Isabel, Infanta de Aragón y Reina de Portugal; y, dando unos golpecitos sobre la urna, le dice con llaneza: "¡eh, aragonesa, que soy de tu tierra: a ver cómo te portas con tus paisanos!".