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22 de marzo de 1954?
Santa intransigencia, santa desvergüenza
Pilar Urbano
El hombre de Villa Tevere
Santa intransigencia, santa desvergüenza y santa coacción... tres vectores que se entrecuzan en el punto clave de la libertad.
Un día habla con varios hijos suyos de esa santa intransigencia, para no ceder "porque estoy persuadido de la verdad de mi ideal"; de esa santa desvergüenza, para "despreciar el qué dirán"; y de esa santa coacción, "para acercar a las almas a Dios, con un apostolado intrépido y sereno". Alguno de los que le escuchan piensa que esa santa coacción debería tener efectos inmediatos, "ya que la palabra de Dios es siempre eficaz, y no puede volverse de vacío".
Escrivá, como adivinando esa impaciencia, apunta al enigmático y magnífico juego, humano y divino, de la libertad y de la gracia:
- No todo el mundo ha de ser de la Obra. Esto es una vocación. Y Dios la da a quien Él quiere. Hijos míos, hemos de amar mucho la libertad... No hay otra santa coacción que la de rezar, darles ejemplo, ser buenos amigos... Me diréis: ¡pero, entonces, tardaremos mucho! Y yo os digo que la gracia es mucho más rápida. De Saulo a Pablo hay ¡un instante! Y después... tres días para meditar.
Que nadie, en las horas malas, pueda pensar que está en la Obra porque... le han coaccionado. ¡No! ¡Ha de ser con un sí libre, libérrimo...! ¡Porque me da la gana! Esa es la razón más sobrenatural.
Se estira la tela de la sotana, a la altura del pecho, mientras agrega con brío:
- Y si yo llevo puesta esta funda de paraguas, es... ¡porque me sale de las narices! Yo le dije un día a Dios: te doy mi libertad. Y, con su gracia, he mantenido la promesa.
Sigue hablando de esa conjunción apasionante de la libertad y la gracia, la libertad y la entrega, la libertad y el señorío de someterse, por amor, a voluntaria servidumbre:
- Y cuando alguna vez el diablo nos haga sentir la impresión, el peso de este yugo que hemos tomado libremente, tenemos que oír las palabras del Señor: iugum enim meum suave est, et onus meum leve, "porque mi yugo es suave y mi carga ligera", que me gusta traducir, por libre, así: ¡mi yugo es la libertad!, ¡mi yugo es el amor!, ¡mi yugo es la unidad!, ¡mi yugo es la vida...!