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13 febrero 2027

“Lo que a mí me interesa es que Alberto sea muy santo”

13 de febrero de 1957
“Lo que a mí me interesa es que Alberto sea muy santo”

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

Una mañana de febrero de 1957, viviendo ya en Roma, en Villa Tevere, Escrivá pasa a estar un rato con los del Colegio Romano. Uno de los muchachos más jóvenes, pensando que va a dar al Padre un "notición", le cuenta que en la prensa italiana de ese día se dice que un político español ha sido nombrado ministro del Gobierno de Franco. Se refiere a Alberto Ullastres.

Con tono amable, pero con clara firmeza, Escrivá le responde que eso, a él personalmente, no le importa mucho; que lo que sí le interesa es que ese hijo suyo cumpla bien las normas del plan de vida espiritual y haga con honradez su trabajo, sea el que sea. Luego añade, con humor:

- Me importaría más, si me dijeran que a ese hijo mío le había salido un grano aquí, en la espalda... ¡o todavía más abajo!

Pocos días después, desde el Vaticano le telefonea un Cardenal amigo suyo: quiere darle la enhorabuena y felicitarle por ese nombramiento. La respuesta de Escrivá es muy similar:

- ¿Y me felicita usted a mí? ¡A mí no me va ni me viene! Este asunto afecta a la vida profesional y política de Alberto Ullastres. Yo, como padre, me alegro de los éxitos profesionales de todos mis hijos. Pero ¡nada más! Lo que a mí me interesa es que Alberto sea muy santo y esté muy bien de salud... Por lo demás, igual me da que sea ministro o barrendero, con tal que se haga santo en su trabajo.

Estas y las otras podían ser palabras para la galería. Pero no lo eran. El propio Alberto Ullastres escribió una nota, de su puño y letra, tras un encuentro que tuvo con Escrivá, a raíz de su designación ministerial. Es reveladora su escueta textualidad:

"Cuando fui nombrado ministro de Comercio -febrero de 1957- le pedí al Padre un consejo: ¿qué norma de actuación debería seguir, para vivir mejor mi vocación en esta nueva experiencia de mi vida?

El Padre me contestó: Sólo voy a decirte esto: que me cumplas las Normas y que ames la libertad".

Y así lo hará siempre, cuando algún hijo suyo, promovido a algún cargo de relevancia pública, le solicite "un consejo, para esta nueva situación".